sábado, 20 de marzo de 2010

MADAMA BURKA

Uno de los diálogos de Leopardi comienza así:

Moda -¡ Madama Morte!¡Madama Morte!

Es el titulado "Diálogo de la Moda y la Muerte". En él ambas se reconocen hermanas, pues las dos son inmortales e hijas de  la Caducidad. 
He recordado este Diálogo investigando un poco sobre el burka afgano y descubriendo que no procede de una tradición primitiva o ancestral sino que es un pútrido fruto de la Moda.

Hasta 1901 el burka no existió en Afganistán. Al parecer, un monarca, Hahibullá, que  disfrutó de doscientas mujeres hermosísimas en su harén hasta 1919, año en que tuvo que rendir cuentas de sus atropellos ante Alláh el Misericordioso,  decidió que estas eran demasiado guapas para que las contemplara el vulgo ( guapas y desatendidas, me figuro yo, no sé por qué )
El burka original, de seda y bordado en oro, rápidamente se puso de moda entre las clases altas. Y de ahí, al pueblo.

En 1959, un principe piadoso, el Príncipe Daud ( David ) que era a la vez Primer Ministro, luchó desde arriba contra el burka, haciendo que su mujer y las mujeres de los ministros aparecieran con abrigos largos, gafas de sol y sombreritos: una moda  muy cara.

7 comentarios:

  1. No conocía el origen del burka en Afganistán. Es curioso cómo se generalizó, muy curioso. Siempre la mímesis del poder, la emulación de quienes nos oprimen.

    ¡Menudo tipo ese monarca con doscientas mujeres!
    Cómo me he reído con tu presunción de que las guapísimas doscientas mujeres estaban desatendidas. Y es que si no fuera por la ironía...

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  2. Me parece muy pertinente la alusión a Leopardi para introducir el tema. Terrible, indignante, que estos ataques contra las mujeres sigan ocurriendo.

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  3. Tus comentarios, siempre oportunos, Isabel.

    En cuanto a ti, Mario Dominguez Parra, bienvenido.

    Item más: al parecer, la derecha francesa quiere multar el burka callejero con 750 euros, aunque sin mencionarlo:

    "Cualquier persona que se constatara en la via pública que lleva la cara completamente tapada."

    En cierta ocasión, viajando hacia la India, vi venir por el pasillo del avión dos figuras negras y sin rostro. Instintivamente, me asusté. Eran dos burkas negros, como dos prisiones ambulantes: parecían la muerte andando.

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  4. En cierta ocasión, me obligaron a vestir un sayo marrón que me cubría enteramente para ver la mezquita de Damasco. A los varones que me acompañaban, no. Eso me resultó humillante. Imagino el padecimiento de esas mujeres.

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  5. Acabo de visitar por vez primera tu blog. Veo que tienes dos y que con el otro no pareces, desde el punto de vista técnico, muy contenta. ¿Por qué no los unificas?. Resulta más práctico. Saludos.

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  6. Blanca, soy Mario, el griego, como me llamaste una vez. Tengo ahora una dirección de Google.

    Me quedé impresionado una vez, al ver a una mujer en Atenas encerrada en un burka, al lado de un hombre altísimo y con rostro desafiante, mientras subíamos, la pareja y yo, al tren que cruza Atenas de punta a punta, en la parada de Platía Atikís. Sentí una gran indignación.

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  7. Gomuka: debe ser algo así como "la capa de la invisibilidad" de Harry Potter. Te pones eso y dejas de existir en lo visible.Me imagino lo de la humillación.

    Gracias, Antonio, por tu consejo, aunque lo veo muy dificil de poner en práctica. Además, si el antiguo ha dejado de funcionar bien por la carga¿de qué serviría unificar y sumársela a éste?


    Yasas, Mario. Kalispera.Celebro que tú seas tú. Lo del rostro desafiante en hombres muy altos y vestidos de ejecutivos, al lado de mujeres cubiertas-aunque no el rostro-gordas y cargadas de churumbeles lo vi en el aeropuerto de Estambul. No eran burkas, pero casi. Algunas de las mujeres movían a toda velocidad un pie y parecían muy tensas

    Un burka en Atenas: parece de lo más incongruente.

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