sábado, 1 de mayo de 2010

UN POEMA DE DIEGO VAYA

Hace tiempo que vivo en esta tierra,
y es hora de que entregue el corazón.

Escucho una canción que se repite:
"Nadie puede librarse de entregarlo,
ni aunque remonte el río de su sangre
a una estirpe de reyes milenaria...".

Escucho la canción, y me repito:
"Como si fuesen piedras que he tirado
hacia atrás, por encima de los hombros,
he desaprovechado tantos días.
Pude cambiarlo todo y no lo hice.
Ojalá yo pudiese recoger
todo cuanto he dejado a mis espaldas,
darle a alguien lo único que tengo,
hallar en otro pecho lo perdido..."

Escucho la canción: "...Pues no tenemos
otra dicha que amar y ser amados...".

( "El Libro del Viento". Ediciones Rialp. Adonais. 2008)

5 comentarios:

  1. Y tu, ¿cuando reeditas? Seguimos preguntando cada día.

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  2. Buen poema. Ojalá sea cierto lo que se dice en los últimos versos.
    Un saludo afectuoso.

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  3. Me encanta este poema. Me parece muy bello de principio a fin. Y muy cierto el final. También el aspecto del poeta me gusta.

    Cristina

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  4. Este poema me ha abierto el día, y ahora lo releo al atardecer. Gracias por haberlo escrito, Diego Vaya.

    Fangoria

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  5. Querida Blanca,

    Hace poco, trás leer El hijo del viento, colgué dos poemas de Diego en mi blog.
    Éste que has elegido fue uno de mis tres favoritos, pero no quise abusar, sólo pedí permiso para colgar uno ;)
    Qué sorpresa encontrarlo aquí y qué emoción para mí ver a dos maestros juntos.

    Un beso, Blanca, y enhorabuena por Los archivos griegos, qué delicia... la verdadera coherencia traspasa hasta las palabras.

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