domingo, 2 de mayo de 2010

LOS ARCHIVOS GRIEGOS: UN POEMA.


PRIMERA CONCLUSION

 



Como en la profecía que se cumple he visto a hijos de pastores

encaramados en altos edificios

he visto el oro que rige la tierra

que a nadie pertenece de manera ontológica

y es sin embargo un dios

he visto el oro místico que emana sólo de la sabiduría

hecho exclusivamente con la verdad

he visto el oro negro derramándose sobre las aguas

como un borrón en la escritura de los hechos humanos

he visto toda clase de víctimas

he visto pobres tan bellos como arcángeles

de hermosura tallada por la mano del amor mismo

y ricos de fealdad infernal

he visto demonios con forma humana de íncubo o de súcubo

he visto animales de corazón y hombres y mujeres sin corazón

en todos los lugares del mundo

y en todos los lugares del mundo he visto santos

he visto que todos los seres quedan desarmados ante lo santo

embriagados por la bondad

exceptuando los que carecen de alma y los que la han vendido

por dormir en lecho de plata

a esos se les ha dado una máscara a menudo embellecida mediante

ciencias

para que los demás no vean lo que va por debajo y se horroricen

ante las huellas que sus pensamientos van dejando en sus rostros

todas las perlas de la baja corona

la altivez, la arrogancia, la codicia

la envidia, la crueldad, la hipocresía

he visto en la corona del que se traiciona a sí mismo

en tanto que otros rostros se alzan desprovistos de orgullo

conmovidos por la verdad

sus miradas muestran las huellas del amor

en sus ojos la creación lee sus derechos.


5 comentarios:

  1. cuando me miro a mí mismo a veces todo es horrible y a veces todo es maravilloso

    me encanta que tengas este blog y que seas en él tan activa

    un abrazo

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  2. Realmente es como se expone claramente en el poema. Esa mezcla de la mirada sana y la interesada, el oro bueno y el oro mercantil. Siempre hay que hacer ese ejercicio mental de saber mirar al que tenemos al lado. Ser bondadosos con todos, realmente es dificil, pocos lo consiguen.
    Un saludo afectuoso.

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  3. A mi me gustaría mandar eso por correo electrónico a mucha gente que conozco. Pero nunca, Blanca, sin tu permiso y sin tu firma. Porque yo nunca he sido capaz de ver todo eso y, desde luego, de haberlo visto, nunca sabría decirlo de tan hermosa y profunda manera.

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  4. Deben estar pasándote muchas cosas. Por desgracia la bondad escasea y es lo que menos se vé del ser humano.Es precioso lo que has escrito.Me gustaría conocer a Vicente Ferrer,espero que la vida haga que algún día nos encontremos.
    Muchísimos besos Blanca.

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  5. Santiago:

    Gracias a ti por acercarte por aquí. Tu nunca eres horrible. Los que te conocemos lo sabemos. Eres guapo y amable, así que no te cojas manía y haz el favor de mirarte bien.

    José Antonio:

    Depende de lo que entendamos por bondad. Pararle los pies a un criminal es bueno para el criminal, porque así aprende que hay un límite lo quiera o no. Llamar a un hipócrita "sepulcro blanqueado" es bueno para el hipócrita, así aprende que su tartufismo no cuela. Si hablamos de ese tipo de bondad y no del "buenismo" a lo mejor sí que hay un montón de gente buena.

    María Jesús:

    Envíalo a quien quieras, por supuesto. Me encanta que un poema mío vuele por la red y te doy las gracias.

    En cuanto al poema: Me lo encontré en el ordenador y no supe siquiera si era mío, no recordaba haberlo escrito ni me sonaba de nada. Haciendo un esfuerzo de memoria me acordé vagamente de cómo lo escribí y me lo escondí a mi misma, no sé por qué. Fue una cosa rarísima que nunca me había ocurrido.

    Merche:

    Sucedió antes de que Vicente fuera tan famoso como llegó a ser después.
    Fue en la conferencia que le organicé en el Colegio de Ingenieros de Madrid. Llegaba la gente y él estaba por allí,esperando para subir al estrado. El caso es que algunas personas, nada más verlo por vez primera, se pusieron a llorar. No una lágrimita, no: llorar llorar con caudal de lágrimas no disimulables.

    Su presencia era absolutamente impactante.
    La mayoría de la gente se entusiasmaba. Eso fue lo que me pasó a mí la primera vez que estuve con él. Me habría ido con él a la India de cabeza.

    Cuando hacía algo público, todo el mundo quería acercarse a él. Algunas personas se ponían celosísimas , y les salía lo peor. A veces había luchas, a veces sucias. No me refiero a la gente de la Fundación, sino a los que lo invitaban o lo llevaban. Pero él era sabio y siempre sabía quién era quién.


    Esa vez, la del Colegio de Ingenieros de Madrid, unos miembros de la "élite" intelectual me dijeron subiendo la nariz después de verlo y escucharlo:

    -Pero ¿qué ves tú en ese curilla?
    -Justo lo contrario que en vosotros

    Ese curilla que ya había excavado más de cuatro mil pozos en el desierto, construído casi trescintas pequeñas presas, plantado seis millones de árboles, logrado dos cosechas anuales, edificado colegios y hospitales y casas...

    Ese curilla que dentro de sí mismo había logrado algo más grande aún.

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