domingo, 14 de noviembre de 2010

GAVIOTAS

Vi estas gaviotas pintadas a la acuarela por Lucien Coll y me enamoraron, así que tuve que comprarlas. Menos mal que eran baratas. 
Adquirir un cuadro es conseguir una ventana permanente, transportable, a otra realidad. También es una falacia en sí, ya que el arte no tiene precio.

4 comentarios:

  1. Hola, Blanca:
    Felices y no tan felices evocaciones en tu comentario. De niña me encantaba observar fijamente los cuadros, hasta imaginarme dentro de sus atmósferas... El arte no tiene precio y hay que ver el universo de especulación en el que circulan las obras, sobre todo las de mayor "reconocimiento". Y no tiene precio, pero hay que sentir la tristeza de desprenderse de un cuadro cuando el hambre aprieta.

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  2. Pues sí que son bonitas, sí...y lo del precio, ya lo decía Machado, que se confunde demasiado con el valor...
    Un abrazo

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  3. María Cecilia: sí que es triste. Además, en esos casos se vende mal. Por mi parte, voy a desprenderme de las gaviotas, por eso las he puesto aquí, para no olvidarlas.

    El 15 de diciembre inauguramos en Orihuela una exposición para recaudar fondos a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer y he decidido donarlas, porque son tan bonitas que seguro que se venden genial y se anima el cotarro. Como el propósito de salida es lograr financiar una vivienda para una familia intocable, más que tristeza por verlas volar hacia otra casa las calculo en ladrillos y me encanta.

    Marisa Peña: Qué buena la cita de Machado

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  4. Ah, qué lindo. ¡Qué bien! Ojalá esas alas vayan muy lejos. Te felicito.

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