jueves, 27 de mayo de 2010

MEYE MAYER ABRE LA PUERTA

Hace unos años,  una periodista habló de Meye diciendo que parecía "una Mary Poppins bella". Quizás por su bolso maravilloso del que salían encajes, sedas y puntillas. Quizás por sus ojos brillantes azul porcelana. O por su nariz, levemente remangada. Tal vez porque tenía aire de hada moderna.

En cierta ocasión, Meye nos puso a todas delicados y exquisitos camisones de seda con adornos de vainicas, encajes y satenes, junto a un enorme pajar que había en la era de la finca de un pariente. Después se subió al pajar con uno de los Balenciagas heredados de su madre y nos hizo retratar para la posteridad. Parecía una rosa en el trigo. 

"Cuando muere una persona tan bella es como una profanación", me ha dicho Marta ayer hablando de ella.

A Meye le encantaban, como a mí, los restaurantes japoneses y Benet. También le encantaba reír. Por eso nos llevábamos tan bien. 

Una vez inventé un infierno para consolarla de la traición de una amiga suya sumamente snob y sin entrañas. Me encantó ver lo pronto que se deshizo de las lágrimas para partirse de risa. 

Situé a la traidora en una barriada del infierno limítrofe con el Paraíso, en la última chabola, condenada a lo Sísifo a sacar eternamente un cubo de la basura del que asomaban mondaduras repugnantes, pieles de plátano y cabezas de pescado. La vestí con una boatiné llena de manchas de grasa y la calcé con unas pantuflas fucsia de pompón asquerosamente sucias. Y por supuesto, le dejé el pelo con las raíces de las mechas que negaba ponerse llegándole hasta las orejas,  negras como ala de mirlo.

Entre tanto, nosotras,  desde un belvedere situado en un extremo del Paraíso, maravillosamente vestidas con fantasticos camisones de Meye, comentábamos la jugada desde arriba a una media voz lo suficientemente alta como para que la oyera, repitiendo la frase que más habíamos escuchado de   boca de la traidora:

-¡ Fíjate qué hortera !

Meye y su más íntima amiga, Marisa Torrente, trabajaron de modelos con Elio Berhanyer. Creo que Meye trabajó también diseñando para él. Luego se dedicó a asuntos varios, entre ellos a ser corresponsal del New York Times, después se casó un rato-seis meses-con el Duque de  Segorbe, a quien abandonó por el amor de su vida, Perico Romero de Solis, con quien tuvo dos hijos, Camila y Pedrito. Entre tanto, se fue convirtiendo en la lencera más exquisita de la transición. También en  perfumista y jardinera. 

En sus últimos años viajó de jardín en jardín: los buscaba, los recorría,  los fotografiaba, los estudiaba, escribía sobre ellos. 

Uno de los maravillosos libros de Pamela Travers sobre Mary Poppins se titula "Mary Poppins abre la puerta": 

Y eso es justamente lo que creo que ha hecho Meye, abrir la puerta del firmamento infinito que conduce a ese Jardín inagotable que andaba buscando entre tantos imperfectos jardines de la tierra.




















viernes, 7 de mayo de 2010

UN POEMA MISTICO DE MAGUETTE MBODJ

 LO SUBLIME


Por tus Nombres Sublimes
La luz de días perecederos
Sol alto o escondido
En el altar de elecciones inexorables
Yo, testimonio de tu misericordia

              
              Oh  Eterno Dios de amor
              Domador de la muerte en los vivos
              El viento del norte, el clamor de los mares
              Cantan tu poder insondable


Por los tesoros del cielo y de la tierra
Que no iguala ninguna fuerza humana
Oh Donador por excelencia
Alimentas a los poetas postrados
Ante tu Trono Firme


               Por todo aquello que es bello y bueno
               Reflejos majestuosos de tu arte
               Yo te pido el perdón
               De los pecados de la humanidad piadosa
               Que te dedica un culto puro



 Oh Sublime Creador de los mundos
 Visibles y paracósmicos
 El canto del djinn, el fuego de la estrella
 Revelan los dardos de tu Misterio


               
               Tú eres el Único Maestro del día
               Y de la noche
               Oh, Eterno acógenos
               bajo las alas de la misericordia
               Por la Eternidad 
                                 
                                          

lunes, 3 de mayo de 2010

LOS ARCHIVOS GRIEGOS. PRECEDENTES.


El 21 de marzo del 2003, con motivo del Día de la poesía o algo así, repartieron por   Atenas tarjetas postales con un poema de mi libro anterior traducido nada más y nada menos que por Tasos Denegris. Eso me hizo sentir que mi amor por Grecia era un amor correspondido. Lo anoto aquí, aunque sólo lo entienda Mario, para que me diga si suena bien aunque la entrada cambie automáticamente la grafía griega por nuestro alfabeto. Las hetas las dejo tal cual. A ver si lo descifras.




San áloga apó neró
ídia me elájia neroú
h dakrua cioniou
qa aggíxoun to sth´qos sou
ópou zei katakokkino éna ródo
to sth´qos sou
h´lios kai jotiá
ekei pou genniétai to aíma mou


Mtj. T. Denegrhs
( Traducción: Tasos Denegris)

domingo, 2 de mayo de 2010

LOS ARCHIVOS GRIEGOS: UN POEMA.


PRIMERA CONCLUSION

 



Como en la profecía que se cumple he visto a hijos de pastores

encaramados en altos edificios

he visto el oro que rige la tierra

que a nadie pertenece de manera ontológica

y es sin embargo un dios

he visto el oro místico que emana sólo de la sabiduría

hecho exclusivamente con la verdad

he visto el oro negro derramándose sobre las aguas

como un borrón en la escritura de los hechos humanos

he visto toda clase de víctimas

he visto pobres tan bellos como arcángeles

de hermosura tallada por la mano del amor mismo

y ricos de fealdad infernal

he visto demonios con forma humana de íncubo o de súcubo

he visto animales de corazón y hombres y mujeres sin corazón

en todos los lugares del mundo

y en todos los lugares del mundo he visto santos

he visto que todos los seres quedan desarmados ante lo santo

embriagados por la bondad

exceptuando los que carecen de alma y los que la han vendido

por dormir en lecho de plata

a esos se les ha dado una máscara a menudo embellecida mediante

ciencias

para que los demás no vean lo que va por debajo y se horroricen

ante las huellas que sus pensamientos van dejando en sus rostros

todas las perlas de la baja corona

la altivez, la arrogancia, la codicia

la envidia, la crueldad, la hipocresía

he visto en la corona del que se traiciona a sí mismo

en tanto que otros rostros se alzan desprovistos de orgullo

conmovidos por la verdad

sus miradas muestran las huellas del amor

en sus ojos la creación lee sus derechos.


sábado, 1 de mayo de 2010

LOS ARCHIVOS GRIEGOS. BLANCA ANDREU

Hace unos años decidí que si volvía a publicar, antes de hacerlo en España pondría a prueba los poemas en lugares donde no me conocieran de nada, para poder recibir una opinión incontaminada de filias y fobias. 


Los cuatro primeros poemas del libro fueron traducidos al griego por la directora de la escuela de traducción griega Ekemé. Acto seguido, me invitaron a To Spitis tis Logotejnías, un antiguo parador reciclado por la municipalidad de Lefkes, en la isla de Paros,  en centro de traducción y de escritura.

-¿ Y yo?¿Qué tengo que hacer?
-Nada. Tú ya lo has hecho. Por la mañana a la playa y por la noche a las tabernas.


Gracias a esa ausencia de presión, a la gran belleza de la isla y a la felicidad que sentía por el cariño con que me trataban los demás escribí los siguientes.



Cuando en octubre me invitaron  a Poeteka, un congreso internacional en Albania, la escritora Mira Meksi, traductora de García Márquez, vertió  para una antología que se publicó hace un mes poemas de todos mis libros. Allí puse a prueba "Los Archivos Griegos"



Por eso ahora, cuando escucho ladrar a lo lejos a los perros jaro, me digo con el Don Quijote apócrifo: "Ladran, luego cabalgamos"

UN POEMA DE DIEGO VAYA

Hace tiempo que vivo en esta tierra,
y es hora de que entregue el corazón.

Escucho una canción que se repite:
"Nadie puede librarse de entregarlo,
ni aunque remonte el río de su sangre
a una estirpe de reyes milenaria...".

Escucho la canción, y me repito:
"Como si fuesen piedras que he tirado
hacia atrás, por encima de los hombros,
he desaprovechado tantos días.
Pude cambiarlo todo y no lo hice.
Ojalá yo pudiese recoger
todo cuanto he dejado a mis espaldas,
darle a alguien lo único que tengo,
hallar en otro pecho lo perdido..."

Escucho la canción: "...Pues no tenemos
otra dicha que amar y ser amados...".

( "El Libro del Viento". Ediciones Rialp. Adonais. 2008)