domingo, 6 de febrero de 2011

El CERAMIKON ( Primera parte )

 ( dedicado al Anónimo de la entrada anterior)

Si hay algo encantador que se puede hacer en Atenas es desayunar con Jesús Aguado, maravilloso poeta y prosista, autor del libro que me ha salvado de la pereza intelectual esta navidad,  "La ASTUCIA DEL VACIO", un fabuloso diario de sus vidas en Benarés. Y  digo vidas porque los sucesivos avatares, el despliegue de anecdotas y de ideas nada vacías, lo lleno, lo ameno, lo jugoso de este libro coronado por el amor es plural pese a ser singularísimo.


 En tanto desayunábamos mirando al Partenón y protegiendo nuestras tostadas de palomas como halcones, Jesús y yo nos contábamos dulcemente nuestras respectivas hazañas metafísicas. Por motivos que no vienen al caso, comenzamos a hablar de San Jorge y su dragón. En ese mismo momento, apareció un poeta- que el día anterior había cometido una pequeña falta de cortesía conmigo- con un regalo para desagraviarme: era un cuaderno de portada bizantina donde aparecía San Jorge, el dragón, y una mujer que lo llevaba atado por el hocico. 


Así empezó la cosa. 



"La casualidad es quizás el pseudónimo de Dios, cuando no quiere firmar"

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