martes, 8 de febrero de 2011

INTERMEDIO HERNANDIANO ( Sin los dos versos que no me gustan )

SILBO DE LA LLAGA PERFECTA





 Abreme, amor, la puerta
de la llaga perfecta.
  

Abre, amor mío, abre
la puerta de mi sangre.

Abre, para que salgan
todas las malas ansias.

Abre, para que huyan
las intenciones turbias.

Abre, para que sean
fuentes puras mi venas,
 

Abre, que viene el aire
de tus palabras...¡Abre!

Abre, amor, que ya entra...
¡Ay!
Que no salga... ¡Cierra!

3 comentarios:

  1. Pues me encantaría, Blanca, que me contaras sobre esa vena metafísica. A mí, como sabes, me han impactado sobre todo los primeros versos, que me parecen perfectos, que alcanzan algo casi siempre inaccesible. Ese encontrar la palabra y resumir en una sola tanto y después, ese final... Es una maravilla, sí.
    Un abrazo.

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  2. Para mí es una imagen que llega más allá de lo natural e incluso que puede tener una interpretación mística.

    La entiendo como esa herida incruenta que se produce en la íntima comunicación para que la unión de amor alcance su perfección.

    Dice la "Balada de la Cárcel de Reading" :
    "¿Cómo, si un corazón no está herido
    podría Dios entrar?"

    Decir Dios es igual que decir el Amor Perfecto

    Mira lo que escribe San Juan de la Cruz

    1. ¡Oh llama de amor viva,
    que tiernamente hieres
    de mi alma en el más profundo centro!
    Pues ya no eres esquiva,
    acaba ya, si quieres;
    ¡rompe la tela de este dulce encuentro!

    2. ¡Oh cauterio suave!
    ¡Oh regalada llaga!
    ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
    que a vida eterna sabe,
    y toda deuda paga!
    Matando, muerte en vida la has trocado.

    3. ¡Oh lámparas de fuego,
    en cuyos resplandores
    las profundas cavernas del sentido,
    que estaba oscuro y ciego,
    con extraños primores
    calor y luz dan junto a su Querido!

    4. ¡Cuán manso y amoroso
    recuerdas en mi seno,
    donde secretamente solo moras
    y en tu aspirar sabroso,
    de bien y gloria lleno,
    cuán delicadamente me enamoras!

    ( Me parece que voy a subir este poema y darle la categoría que se merece)

    El poeta pide la llaga perfecta, la que permita la salida de lo no amoroso, " las malas ansias, las intenciones turbias", para finalmente pedir la palabra amorosa, el Logos, la unión primigenia con lo divino.

    "En el principio era el Verbo.Y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios"

    Que también podría decirse de forma más comprensible-al menos para mí:

    "En el principio era el Verbo. Y el Verbo estaba en el Amor Perfecto y el Verbo era el Amor Perfecto"

    Decía Socrates que la primera encarnación que pasaba el hombre sobre la tierra era la de poeta y la última la de tirano.

    El poeta , al estar recién salido del Amor Perfecto, ama el Logos más que nada, y por eso busca la herida, la puerta por la que volver a esa unión y luego suplica el no retorno al estado de separación.Ay.

    Querida Bel M. Y no me he fumado ningún porro.

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  3. Ya me lo imagino, Blanca, o no, o por qué no (lo del porro, digo). Durante una época leí incansablemente a San Juan. Ese intento de acercarse a lo que se resiste a ser dicho, casi, casi logrado. De hecho todo poeta de verdad es el que persigue esa palabra que se resiste y que casi lo condensa todo (cosa que por lo que explicas ya sabía Sócrates), y también casi lo consigue Miguel Hernández con esa llaga perfecta. Pero lo que me hizo buscar otra posible interpretación que no fuera la mística (aunque seguramente sea la más certera, pues la definición misma de lo místico ya se refiere a lo imposible) era la pregunta de por qué funcionaba tan bien la palabra herida y la idea de separación, esa sensación de no ser uno con el universo, o con Dios, y derivé entonces hacia el concepto psicoanalítico de lo real lacaniano, pero no creo que ambas interpretaciones sean excluyentes, de hecho es una de las cosas que más me atraen, en qué punto podrían encontrarse.
    Ah, yo hace tiempo que no fumo nada de nada...

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