domingo, 6 de febrero de 2011

UN POEMA DE JESUS AGUADO

 LOS BUFALOS

 


Saber lo que es la vida no es distinto
que contemplar a un búfalo zambullirse en el agua.
Esa tensa fruición con que husmean en el aire
cuando se sienten cerca del río se parece
a la furia grosera de los dioses cuando crean un cuerpo,
otro mundo finito al que entregarse.
(Los dioses sueñan con búfalos, con tener sus fronteras
de piel firme y lustrosa, sus ojos delatores de una muerte
serena, su pasión por la lluvia y los lagos. Ellos quieren saber
lo que es el tiempo que se acaba desde uno de sus seres
perfectos).
He mirado
muchas tardes la larga procesión de búfalos
dirigirse a mis ojos para bañarse en ellos:
les llamaban mis lágrimas, lo más vivo de mí.





4 comentarios:

  1. Ahí estan los dioses. En forma de búfalo, de lágrima o de ausencia.
    Un saludo.

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  2. Qué poema tan sustancioso. Y ese final tan bello que me ha hecho saltar una lágrima a mí. Gracias, Blanca, por instalarlo. Y al autor por escribirlo.

    Cristina

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  3. Cristina, para mí ha sido un placer. En cuanto al autor, he sabido que de cuando en cuando nos visita, así que me figuro que leerá tu mensaje.

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