martes, 19 de abril de 2011

BUENA NOTICA SOBRE EL PICHON DE TORTOLA TURCA

BUENA NOTICIA:

El pichón de tórtola  (del que hablaba en   "VIEJO BARRIO " ) comió comida de alta gama que le bajé al niño de mi restaurante gorrionero, bebió, durmió en una jaula cubierta con una manta en el patio del niño, sobre un nido de trapos, y se despertó completamente espabilado.

Por la mañana-la del domingo-el niño estuvo enseñándole a volar con la vieja técnica de dejarlo caer a baja altura.
El pichoncito aprendió rápido. De hecho, ya estaba maduro para volar pero no logró hacerlo al lanzarse del nido. Por eso estaba en el suelo.

El niño, cuando vió que estaba listo, lo llevó al jardín, lo soltó, y el tortolito voló a lo alto del magnolio, tan campante.

El maligno que le dio el patadón le hizo un favor, porque así el pichón cayó en manos de un niño sabio, en lugar de caer en la boca de un gato, que era su porvenir más probable.

Cuenta Ibn Arabí que existe un atributo de la Divinidad, "El Bondadoso Sutil", que se encarga de todo mal aparente en cuyo interior hay un bien, como en este caso.

La maldad del macarra es instrumental, obviamente. Como toda la del que traza la intriga de destruir vida para descargar su odio a sí mismo y liberarse.

( Al que siempre-dice Graham Greem-le estalla su intriga en el pecho )

La intención del tipo era acabar con una vida para experimentar el placer del poder tirano: "Yo doy la vida y doy la muerte"

Abraham, al tirano que acuñó esa frase,le espetó:

-¿Ah, sí? El sol sale por Oriente. Traelo tú por Occidente.

En tanto que la perversidad del macarra es sólo instrumental, la bondad del niño es esencial y está ligada a la naturaleza amorosa del Dios.

La bondad es una inteligencia de mucho mayor alcance, dice mi amiga Cristina.

En cuanto al macarra, habría que decirle, como Federico: ¡ Asesino de palomas!¡ Fuera de la bacanal!

4 comentarios:

  1. ¡Qué coincidencia! Hoy volviendo a casa me he cruzado con una chica de unos 20 años, muy guapa y con muy buena pinta (nada de macarra). De pronto, al ver una paloma caminando cerca de ella le ha dado una patada, que ha quedado en el aire pues la paloma ha salido huyendo ¡hacia la carretera! en ese momento no pasaban coches y mientras me quedaba paralizada, con el corazón en un puño, vigilando si a la paloma le daba tiempo a volver a la acera (que sí se lo ha dado) la chica se ha seguido caminando y cuando me he girado para llamarle la atención ya estaba demasiado lejos. Entonces me he preguntado qué le hubiera dicho de haberla tenido a mi alcance. Porque el acto ha sido de una crueldad tan espantosa, sobre todo por la pinta de quien lo ha llevado a cabo, que me he quedado helada y sin palabras.
    Gracias por esta historia que me ha devuelto el calor.

    ResponderEliminar
  2. Bel:

    Voy a tomarme la libertad de poner este mensaje como entrada de blog. Espero que no te parezca mal.

    ResponderEliminar
  3. ¿Cómo va a parecerme mal? Al contrario, aunque me temo que la apresurada y chapuceramente contada anécdota desmerezca de las entradas tan bonitas que pones...

    ResponderEliminar
  4. Yo creo que queda estupenda, al hilo de los acontecimientos

    ResponderEliminar