martes, 5 de julio de 2011

SEIS PATAS


EN MEMORIA DE KIM  ( Y DE QUIAN )




Hasta ayer yo fui un  ser como el Pájaro Pablo y tenía seis patas y una cola con rocío yo tenía seis  patas y  el más risueño rabo para agitar a la menor provocación 


también nariz y hocico, una trufilla negra para oler los caminos del mundo

tenía dos corazones y  dos cuerpos dos cabezas seis patas y una cola 
una cola con lluvia y con rocío






4 comentarios:

  1. Y tres memorias.
    Entrañable.

    Saludos

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  2. Tras el poema de Federico de la entrada anterior, me quedo desolada.
    Pero es bueno expresarlo, Blanca.
    Un beso, hoy muy grandote.

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  3. María Jesús:

    Hablo sólo de Kim porque Quián, que era su hijo, no era de mi propiedad, aunque yo lo crié hasta los cinco meses y lo veía en vacaciones. Kim era mío, y yo-según él- de él. Era mi compañero permanente, mi amigo más leal, mi íntimo. Siempre estuvimos juntos. Tenían caracteres diferentes. Kim era mucho más sociable y muy amoroso y Quián más alocado e independiente. Aunque los quise a los dos muchísimo, ya sabes qué relación se establece entre un perro y su dueño.

    Gracias por tu comentario, Perfecto. Qué curioso: pensar en la memoria de los perros.

    Isabel: Lamento haberte desolado. Se acabó. Suelo guardar mis penas para mí, pero en este caso, no sé por qué, tal vez como homenaje, me he dedicado a quejarme.
    Gracias por decir que es bueno expresarlo. Besos.

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