miércoles, 22 de febrero de 2012

Violencia de guante blanco



Pedro Olalla, Atenas. 13/2/2012


Ayer, una vez más, los informativos de medio mundo transmitieron la imagen de una Atenas en llamas y exhibieron el rostro compungido de algunos políticos condenando la violencia. Esa violencia que condenan –y que, en el fondo les favorece–, la hemos condenado repetidamente, no sólo con palabras sino también con actos, quienes acudimos una y otra vez a manifestarnos desde la no-violencia contra la desmedida violencia de guante blanco ejercida impunemente por quienes de iure y de facto nos gobiernan.


Ayer, desde las cinco de la tarde, había en la plaza Syntagma de Atenas más de cien mil personas tratando de impedir de forma no violenta que avanzara aún más el funesto plan que está dejando a Grecia hundida en la miseria y sometida a la voluntad de sus controvertidos acreedores. Esa no-violencia no llenó las pantallas ni los periódicos. Sin ir más lejos, pasó desapercibida la imagen de los ancianos Mikis Theodorakis y Manolis Glezos tratando de hablar con los antidisturbios y teniendo que ser evacuados entre una nube de gases lacrimógenos. Yo estaba allí, a su lado, junto a otros muchos que tragamos de lleno la primera bocanada. Corrimos todos haciendo arcadas y tratando de abrir paso para sacar a Theodorakis en su silla de ruedas pegado a una máscara antigás (ver imágenes). Media hora después, ya recuperados, los dos respetados personajes trataron de acercarse de nuevo mientras, en uno y otro punto de la plaza, la policía continuaba lanzando gases contra una masa compacta de manifestantes pacíficos que retrocedía y volvía a avanzar según la densidad del humo, sin intención de abandonar la plaza. Todo esto –de lo que poco se informa–, sucedió mucho antes de los disturbios en las calles circundantes, mucho antes de que cayera la noche y, lamentablemente, instigadores y alborotadores –cuya tesitura moral guarda nula relación con la del grueso de los manifestantes– hicieran arder varios edificios del centro.


Esta violencia de reyerta la condenamos todos. Pero hay que condenar también la otra: la de un gobierno que, lejos de garantizar el derecho a la manifestación pacífica, gasea sistemáticamente a quienes tratan de ejercerlo para no sentirse cómplices de la injusticia; la de unos “representantes” de oídos sordos que no se atreven a asomarse siquiera a la ventana del parlamento para ver que, desde hace ya tiempo, gobiernan de espaldas a una ciudadanía cada vez más desesperada; la violencia de estar mintiendo reiteradamente a esa ciudadanía y de escamotearle un referéndum para pronunciarse sobre pactos que la comprometerán durante largos años y que están siendo firmados en su nombre por un gobierno


colaboracionista de muy dudosa legitimidad democrática; la violencia de haber dejado a 30.000 personas sin hogar durmiendo entre cartones este invierno; la violencia de haber situado ya al 28% de la población del país bajo el umbral de la pobreza; la violencia de condenar a una generación al paro, o a la miseria de ser contratado por 500 euros y acribillado a impuestos; la violencia de cortar el suministro eléctrico a las familias mientras se subvenciona a fondo perdido a la banca; la violencia de estar desmantelando el Estado social y democrático para pagar la insensatez de los políticos y el descontrol de la especulación. Esta es la violencia que hay que condenar, la impune violencia de guante blanco, la violencia impoluta de los hipócritas que callan sabiéndose cómplices de un sistema que produce a manos llenas misera, explotación, colonialismo, guerra y muerte, y, sin embargo, hacen un consternado gesto de repulsa cuando ven arder un contenedor de basura.

7 comentarios:

  1. Blanca, todo muy parecido a lo que pasó en Valencia. Lo que está pasando en España.
    (Si ves a Pedro Olaya, dale recuerdos: quizá ni se acuerde de mí).
    Un saludo cordial.

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  2. Tan de acuerdo con todas tus palabras, Blanca,... tan parecido a lo que va a pasar en España y en otros países europeos, que no soy capaz de entender qué se pretende exactamente. Al final, perderemos todos: es como una huida suicida hacia adelante.

    Muchos besos.

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  3. Nos están metiendo a todos en esa dinámica, culpando de lo que sucede a los únicos que no tenemos la culpa.

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  4. Me estremecen las palabras de Pedro Olalla.
    Un observador "in situ" lo cuenta tal y como lo suponía. Terrible lo de Atenas, terrible lo de Valencia. Los armados tildan de violentos a los civiles y no armados. El mundo al revés.
    Además, la violencia impúdica de esclavizarnos a todos en aras del capital no es tal, sino medidas adoptadas para nuestro bien.
    Lo dicho, el mundo al revés.
    La impudicia de los mercados, seguida por la bajada de pantalones de los dirigentes occidentales, va a propiciar que cada vez tengan más protestas, No se puede apretar tanto el cuello de la gente.
    Un beso, Blanca, y gracias por compartir esas palabras llegadas desde Atenas (veo al anciano Mikis Theodorakis en esa tesitura y me lleno de indignación).

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  5. Por otras vías me habían llegado ya las reflexiones de Pedro Olalla. Me encanta que las hayas traído aquí. (Por cierto, cuánto tiempo, Blanca, es que últimamente frecuento poco los blogs, incluidos los míos, del que sólo he dejado en activo uno. Te dejo el enlace por si algún día te apetece mirarlo http://lispectortesis.blogspot.com/).
    Como dice Isabel, reflexiones del todo aplicables a Valencia y los últimos días a Barcelona. Y como dice tu exacto título "Violencia de guante blanco", eso sí es violencia de la que ya está matando.
    Un gran abrazo,
    Bel

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  6. Si de verdad había cien mil personas, sólo con las dos últimas quitas (no el total de la deuda), la pública y la privada, tocan a dos millones de euros por cabeza.
    Además, con estas quitas el setenta y cinco por ciento de la deuda queda en manos de los gobiernos europeos, es decir, que lo vamos a pagar todos. Sobre todo, los alemanes, pero los demás también. Los españoles ya hemos pagado y perdido nuestra parte de la quita. habrá que ver si los ciudadanos europeos no acabab resultando mucho menos comprensivos en el futuro que los bancos.
    La verdad, como no he seguido la situación griega, no puedo estar seguro de si hubo manifestaciones contra el excesivo gasto del gobierno en los días de vino y rosas que precedieron a la crisis.
    Además, poco cabe reprechar a la UE que imponga un comisario para controlar el gasto después de que los políticos elegidos por el pueblo griego se han dedicado a mentir sistemáticamente durante los últimos años.

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  7. José Luis Piquero:

    Gracias por entrar en mi blog. Si tengo ocasión le daeré a Pedro Olalla recuerdos tuyos. Seguro que se acuerda de ti. Tiene una memoria prodigiosa.

    Fernando Lorente:

    Tienes mucha razón, Fernando. Es muy triste lo que sucede y creo que todos tememos el porvenir en este momento. Tememos el destino colectivo y también nuestros pequeños futuros individuales, el de nuestras familias...no sé. En donde yo vivo ya se han suicidado dos jóvenes padres de familia. Uno de ellos podría haber recurrido a sus padres pero no logró ver esa salida a causa del dolor y la depresión que genera la pobreza y el no poder alimentar a la familia. Pero por ahí no debe entrarse.En esta crisis hay que aplicarse, creo yo, el poema-medicina de José Agustín Goitisolo: "Nunca te ... ni te apartes/ junto al camino, nunca digas/ no puedo más y aquí me quedo. "

    María Jesús:

    La culpa sabemos todos de qué clase de demonios con delegaciones abiertas es. Biquiños.

    Isabel, Isabel: vengo por aquí muy poco. Estuve desinformatizada meses y ahora he estado ocuipada organiozando el sarao de arriba y escribiendo, pero ya sabes que me encantan tus comentarios.
    Un abrazo grande.

    Bel:

    Cuánto tiempo perdida. He echado un vistazo en tu linspectorblog y me ha gustado, claro, como puedes imaginarte, como me gustaron los anteriores. A ver si blogueamos un poco más( dígote y dígome) que estamos hechas dos zanganas internéticas. Besos.

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