lunes, 15 de octubre de 2012

"Se habla de los pobres como  masa homogénea, como ‘gachas’. La idea de que podrían ser individuos y estar donde están por razones muy diferentes y diversas, de nuevo parece escapársele a algunas personas”, 

 The Guardian.

5 comentarios:

  1. Esta tarde hablaba yo con mi vecino:
    "hasta sendo animal hai que ter sorte", le dije, mirando a mis seis gallinas. Seis, correteando por tres mil metros, con comida y bebida abundantes, sin exigencias de contrapartida.
    Otras, sin haber hecho nada para merecerlo, esclavizadas, enjauladas, obligadas a producir.
    Sus dueños si que son pobres. Pobres de corazón. Esa es la verdadera pobreza: no dejar que el alma progrese.
    ¿no?

    (Escribes poco en el blog . ¿Trabajas mucho?)

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  2. María Jesús:
    Creo que esa pobreza de la que hablas es una pobreza culposa. Miseria espiritual.
    Pero el tema es otro. A mi modo de ver se trata de la generalización estúpida que muchos de esos que confunden riqueza con virtud hacen de la gente pobre.
    Una de las cosas más irritantes que hay para mí en este mundo es que muchos se creen superiores a otros por poseer más. Y para justificar la injusticia palmaria que supone la pobreza frente a la riqueza, masifican.

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  3. Ah, escribo poco en el blog porque sufrí una agresión en él.

    Y sí, trabajo. Ahora me voy a Eslovenia. Parece un maravilloso país.

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  4. A eso me refería, a que el poder y la riqueza son, muchas veces miseria espiritual: cuando creemos que tenemos derecho a explotar a otros miembros de la naturaleza, somos pobres y míseros.

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  5. "Los pobres", como "la mancha", como "la peste". Esos que están ahí, en ese rincón, que representa casi todo el planeta, pero arrinconados para el examen del experto en "pobres".
    Malditos sean los analistas, estadísticos, poderosos y explotadores. María Cecilia / Colombia

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