domingo, 14 de abril de 2013

EL ANONIMO DEL LIBRO DE KAZANTZAKIS YA NO ES TAL



Estaba tan emocionada con la idea del descubrimiento del hermosísimo escrito anónimo, anotado en un papel con el membrete de un hotel de Lima, e imaginándome a alguien  inspirado por el amor verdadero en una noche sin luna ni estrellas, que no caí en lo más elemental.

Sin embargo, sí caí en leérselo a mi muy amada Rosa ( del Verde Palmar) que lo ha valorado como se merece, y que rápidamente me ha dicho al acabar de elogiarlo:


-¿Has buscado al autor en la red?


Allí estaba, a la primera, como un pez que se hubiera tragado una perla, Leonard Cohen. Para que luego digan que no hay nada objetivo en literatura.

Y lo hay: la belleza, que siempre se impone

El poema apareció como tal poema en un libro que publicó en 1961, año de su éxodo a la isla griega de Hydra. Así que la coincidencia con el libro de Kazantzakis sigue en pie.

 Más tarde lo musicó. Pobremente, a mi entender. No es una de sus canciones más logradas. Sin embargo, sí se trata de uno de sus poemas más bellos.

A la mano anónima le deberé siempre su traducción. La de la red, como suele suceder, es patatera y asesina. Ved sino lo que hace con el pobre Rimbaud:
donde el jinete de la alta meseta abisinia escribe "árboles indiscretos" el maldito trujiman se descuelga trasladándolo como "árboles cotillas". 


Lo mismo sucede con el poema de Cohen, convertido en un torpe balbuceo sin mágia. Así que doy gracias al viajero o viajera que aquella noche del Perú en el hotel JW MARRIOT  fue  traductore veraz y no traditore.

6 comentarios:

  1. Bello poema, bella historia. Lo copio y me lo llevo, con tu permiso. María Cecilia

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    1. Me alegro de que te haya gustado el bello poema y cómo llegó hasta mí. Gracias por decírmelo, María Cecilia.

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  2. Hola, Blanca.
    En cualquier caso, dejaría volar la imaginación. Tan fecunda la técnica del manuscrito encontrado.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Durandarte. Gracias por tu visita. La "técnica"del manuscrito encontrado es muy fecunda, ciertamente. Aunque en este caso particular, es real. El libro de Kazantzakis lo compré en Madrid, en una librería de viejo de la calle Arenal, cuando fui a recitar al Centro Cibeles como se anuncia en otra entrada del blog.
      Te devolveré la visita.
      Un abrazo

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  3. Admirada Blanca Andreu, he visitado su blog y me ha parecido extraordinario. Yo también llevo Grecia en el corazón, aquellas piedras son el cimiento de todo lo mejor que tiene nuestra cultura, la voz de sus poetas continúa vigente. Ariadna nos mostró el camino.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Benvingút, Francesc:
      Aunque te respondí en tu blog, tan interesante, quiero agradecerte tu comentario también aquí.

      Moltes gràcies

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