jueves, 23 de mayo de 2013

BON VOYAGE, AMADO MOUSTAKI


 
   
 "Chante, Moustaki ! Ta chanson s'envolera..." Georges Brassens 



Tuyo era el primer disco que compré con el dinero de mi cumpleaños, a los doce, en La Coruña: "Dix sept ans/ Une blessure ".  Cuántas veces en mi adolescencia quise ser la amada de tal amante.
 

Te seguí, te escuché , príncipe de Alejandría, amándote con el más entregado "amour de loin" para curar tus heridas, mis heridas. Cómo me ayudaba tu música,  tu poesía tan transparente y nunca vulgar, tu voz que acariciaba las penas.


 

Qué consuelo que existieras, Moustaki, hombre hermoso, amoroso, poeta libre y pacífico y rebelde y sabio.




 El día en que te conocí amaneció nefasto. Tras una noche de pesadilla, esperando desesperada a mi novio el Infiel, decidí llamar al hotel de Barcelona en el que solía alojarse. En efecto, estaba allí. Con otra. Me puse furiosa. Tenía sólo veintidos años.
Encendí mi tocadiscos y te escuché para calmarme.

A las ocho de la tarde debía ir a que me entrevistara Cambio 16 en el Café Gijón. Mi indignación era ya puro fuego cuando acudí a mi cita decidida a echarme en brazos de cualquiera "aunque fuera Alfonso el cerillero".
        
Nada más entrar, te vi, me viste.   

 En lugar de las ratas a las que pensaba lanzarme, como un desecho humano con vocación suicida, me encontré con el mismísimo Apolo. 

Para que luego digan que no hay Dios.   
  

A tu lado, un hombre parecidísimo a Paco Ibañez, que no era él.
 A Paco lo había conocido en París poco antes, en un recital que dimos juntos con Martinez Sarrión, el Capitán Barral ( mi tío apócrifo) y el antipático Valente, hombre esquinado. Paco me había hablado de su hermano Rogelio, así que sin pensarlo me acerqué a saludarlo. No me atrevía ni a mirarte. Entonces interviniste tú. 

Y empezaron las coincidencias y los signos a levantar el vuelo.

 





Ayer me llamó un amigo indio desde Nueva Delhi. Me telefoneó porque pensaba que yo había muerto. Sentí una ira violenta, inexplicable, como si estuviera peleando con serpientes. 

La muerte andaba suelta por mis campos, pero era a ti a quien rondaba. Sin que yo lo supiera. No sabía que estabas tan enfermo. Y sin embargo, lo sentí.


"Corazones alejados, pero no desunidos"




Ahora que ya has atravesado la puerta, amigo mío, y que lo peor de la muerte ya ha pasado,  quiero  desearte sin lágrimas, con mi mejor sonrisa de despedida,  que tengas bon voyage,  querido hombre  profundamente bueno, infinitamente dulce, afortunado poeta flaco y bello.  Hasta que volvamos a vernos en la orilla de los reencuentros.

Habitaste mi amor más encendido y puro, más inocente y desinteresado. Siempre te quise. Siempre te querré. No olvidaré tus ojos tan azules, ojos amorosos, risueños, perspicaces, acostumbrados a mirar bien, ni tus manos largas de exquisito músico, de encantador dibujante, manos habituadas a dar, a regalar, a acariciar.

No olvidaré aquel tiempo que tuvimos.

 Guardo el amor que me diste como testimonio de que existen los milagros. Guarda tú también el mío. 

Anoto aquí el último poema que te dediqué en "La Tierra Transparente",  porque te gustó y porque tú también fuiste un cantor del mar y  un marinero griego, y un ciervo hermoso, y un delfín de Apolo, amado Jo, Georges, bienamado Moustaki.


Oceánidos 

A Moustaki, esta ola verde 

De los bosques salados
llegan ciervos
que son delfines
brincando en su belleza
como arcos celestes .
Parecen hechos de hojas de olivo
tras una lluvia de luz de luna .
Como potros
como campanas
saltan
brillan
salpican
sueños.





6 comentarios:

  1. 'Y empezaron las coincidencias y los signos a levantar el vuelo.'

    Hermoso verso, Blanca. Y todo lo demás.

    Saludos,

    A.M.

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  2. Gracias, A.M. por encontrar ese verso suelto. Al releerlo me parece que veo aves en bandada.

    He visto que en este mismo blog hay una entrada que escribí sobre él, titulada "Moustaki forever" donde cuento cómo se portaba con la gente. A la postre, es lo único que importa, lo único que tranquiliza cuando alguien cruza el umbral y sus actos quedan sellados. Todo lo que no fue amor no puede trasladarse. Es el único equipaje posible.

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  3. Precioso el poema y precioso el recuerdo. Al final, como dices muy bien, sólo queda el amor.

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    1. Gracias, Elena. Ahora me arrepiento un poco de no haberle dedicado ningún poema de mi último libro, aunque tenía intención de hacerlo en el próximo.

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    2. En el Meteque, esa eternidad de amor, cada día, antes de morir:
      "...chaque jour toute un eternitñe dàmour".
      C'est bien possible!!!!

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    3. Querido Ó con acento en la O :

      Me encanta verte por mi blog. Y gracias mil por lo que dices de él en tu último e-mail.

      Gracias también por sumarte a la despedida de este enamorado del amor.

      Como decían los antiguos griegos:

      ¡Que no haya sombra de dolor!

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