viernes, 31 de mayo de 2013

LA ROSA MOUSTAKI EN LOS JARDINES DEL TEATRE GREC



Se ha creado una nueva variedad de rosas, bautizadas el 12 de mayo con tu nombre, las  Rosas Moustaki. Parecen niñas, unas hermanas pequeñas que le han aparecido a tu hija Pía, felices y despeinadas, y que van a vivir su infancia en unos jardines griegos de Barcelona. 
Me acuerdo por ellas de aquella rosa de Baalbeck que encontraste en plena conflagración, en el Líbano, y que te conmovió hasta hacerte componer aquella  canción tan melancólica. Me gusta su aire oriental, salmódico y monocorde, lleno de añoranza por la paz.

                                           Oh ma rose
                                           Désarmée
                                           Au sourire
                                           Mal-aimé
                                           Ton regard
                                           M'a éclairé 

Como el video que puedo instalar es impropio de ti, todo lleno de rosas gordas y horteras como coliflores,  y como sé lo enamorado que siempre estuviste de las mujeres en general y en particular, instalo estas flores de Delibes cantadas por las bellas Anna Netrebko y Elina Gancara, para el jardín de tu harén.




                                        

                              Y para tu alma griega, una flor griega


 

Una rosa ateniense



                       Junto a aquellos cipreses casi primos del Greco

                       se diría una herida  hecha en el muro

                       unos labios  besados muchas veces

                       una herida de invierno

                       unos labios  
                       un beso
                       arrancado a la noche

                           






2 comentarios:

  1. Bueno, después de leer esta hermosura de poema (siento resultar empalagosa), me apena decirte que de Cristina, a la que recuerdo con cariño siempre, no sé el tfno ni la dirección. De la dirección de la casa donde ella vivía con sus padres y hermanos, guardo los nombres de la calle y de la estación de metro, pero no sé si conviene que los apunte aquí (y seguramente estos nombres los recuerdas tú también).
    En fin, que le tengo más perdido el rastro que tú.
    Saludos. Maribel.

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  2. El elogio a mi poema. No me empalaga, me alimenta.

    Gracias, Maribel.

    Y un abrazo grande.

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