sábado, 1 de junio de 2013

EL POEMA VEINTEAÑERO QUE NUNCA ME ATREVI A ENVIAR A MOUSTAKI





Como lágrimas que gotean de las hojas
cuando la primavera amanece
así tu suave boca, tus ojos
donde la oración húmeda de mi corazón llama al cielo
tú, como el mar en otoño, en columnas azules y arbotantes
que ensalza el viento con los vuelos
de su fértil, afinada guitarra
tú, vestido de blanco en una costa griega  
sería como palomas sobre mi corazón solitario

tu ancha presencia extendiéndose como una llamarada
donde mi corazón como un pájaro grave
sus rojos versos nacerían como la vida en la noche
con  el brillante azul de las ciruelas
tiernos como el hocico de un ciervo
el sol desearía tus cabellos, las alas rubias del mar
se acercarían, las alondras del mar
tendrían fe en mis palabras
volarían hasta tus ojos por ver qué guardan
sus olas sin duelo
y el rojo canto de tu corazón donde un ángel acampa
 nacería en mi pecho 
como nace la vida en la noche





30 comentarios:

  1. Tiernos como el hocico de un ciervo.
    Me encanta.
    Tiernos como el amor a los animales.

    Si sigues este camino, conseguirás que yo celebra la muerte de Moustaki, que tanta hermosura te inspira y nos regalas.

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    1. O como el hocico de Cuco...
      Gracias, María Jesús-

      En cuanto a lo siguiente, queda más bien del lado de mi ahijadito, el burrito Betanzos, con perdón.

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  2. Cuando he leído este poema me ha parecido una deliciosa tormenta de belleza, tan arrebatadora y maravillosa, que entran ganas de pintar cuadros. Si yo fuera Moustaki, ahora estaría derretida de gusto. Por poemas como este, para mí eres la mejor diosa del Olimpo.
    Maribel Araújo, que soy la que se identificó ayer.

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  3. No me atrevo a leer ahora demasiado el poema, porque es como una llama que atrae demasiado mi corazón y mi sensibilidad toda, y debo hacer otras cosas que me apetecen menos. Merecedor de ser publicado en libro de papel, eso sin duda. Un abrazo.
    Maribel Araújo.

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  4. Si has puesto veinteañero como sinónimo de primerizo, no estoy de acuerdo. Tiene imágenes potentísimas.

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    1. Gracias, José Luis. Estaba un poco verde aún. Le he quitado el antepenúltimo verso, que era un rizo innecesario, y le voy a hacer caso a mi amiga Maribel y suprimir una palabra más.



      Por cierto, estoy releyendo lo de Sigfried Lenz y ahora dudo de que pueda gustarte. Tal vez lo encuentres infantil. No sé, no sé.

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  5. En otros tiempos eran idolatrados aquellos que al regresar traían impregnados aromas de belleza. Moustaki fue uno de ellos. Ahora, cuando algunos hemos hollado ya esa ruta, nos sorprende encontrar dentro de su secreto otro espejo y, en él, estampas parecidas a las de entonces... ¡ Honremos, pues, el viaje de regreso !...

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    1. Gregorio:

      No entiendo a qué te refieres cuando dices "estampas parecidas a las de entonces". Creo entenderlo, pero no estoy segura.

      En cuanto a honrar el viaje de regreso: sin duda lo honras, con la belleza y el misterio de tu mensaje.

      Se preguntaba ayer a sí mismo, a la hora de comer, un reciente amigo.

      - Où vas-tu?

      Para la respuesta extendió su mano como una flecha y señaló al confín del cielo:

      -¡¡ Je parte vers Mon Seigneur!!

      ¡¡Honremos, pues, el viaje de regreso!!!

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    2. La cita completa:

      -¡¡ Je parte vers Mon Seigneur!¡ Il me guidera!

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  6. NOTA BENE ACERCA DEL POEMA:

    SE HA COLADO UNA METÄFORA DE FEDERICO: Y ADEMÄS REPETIDA.

    "Llamarada en la nieve" es de una maravilla lorquiana que he recitado mil veces en mi vida privada ( cada vez que piso Granada, por ejemplo ):

    "(...)Qué luna gris de las nueve
    te desangró la mejilla.
    Quién recoje tu semilla
    de llamarada en la nieve."

    Un día, de tanto amarlo ( Se titula "Gacela del Mercado Matutino" y está instalado en el Blog de Blanca Andreu, mi cuaderno anterior) la primera metáfora de esta estrofa se me reveló sin pensarlo:

    Caí en la cuenta de que "La luna gris de las nueve" que desangra mejillas no es otra que la navaja barbera, por la forma, por la hora ( nueve de la mañana, Federico ve a su amado en el mercado matutino) y pòr la acción.

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    1. No sé muy bien a que corresponde la llamarada en la nieve de tu poema, pero me parece que es otra llamarada diferente, más parecida a algunos cuadros de Turner, yo la veo más amarilla y menos roja, y no veo nieve por ninguna parte, solamente pureza, pureza para el fuego.
      Maribel Araújo.

      Un abrazo.

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  7. Vamos, que si dejas la palabra "llamarada" y quitas la palabra "nieve", por ejemplo, creo que puedes estar tranquila. Es todo él un poema maravilloso, magnífico. (Perdona si te he distraído mucho).
    Maribel Araújo.
    Desde luego, es un tesoro.

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  8. Gracias.
    Maribel Araújo.
    Gracias por sudar sutileza.

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    1. Con las palabras hay que tener mucho cuidado, Maribel. Porque a veces son actuantes. Yo, que no suelo sudar nunca, me sorprendí haciéndolo. Y luego vi tu mensaje. Hay que vigilar lo que se escribe, porque las almas son obedientes.

      Por otro lado, ayer por la tarde, según un amigo reciente que me trajo a casa, dejé su coche impregnado de perfume que no llevaba. Cuando me lo ha dicho, he pensado que tal vez ha sido por el incienso que estás lanzando sobre mí con tus palabras.

      Qué misterio.

      Váyase lo uno por lo otro.

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    2. No sé, Blanca, digamos que medio se me insinuó un caballo que sudara espuma, pero sin olor, un caballo que se hubiera alimentado de mar y espíritu, no sé expresarme bien.
      Y a mí a veces también me pasan cosas que me sorprenden mucho.
      Maribel Araújo.
      Un caballo negro o blanco de espuma con brea, galopando, llamado Sutileza.

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    3. ah, si me hablas de caballos no hay más que decir...

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    4. Que se me insnuó la imagen del caballo. Y hoy por la calle, no mucho rato después de dejar el mensaje de arriba de este tuyo de aquí, vi una bolsa de plástico con un caballo verde impreso, o sea, como para no quedarse un poco parado. ¿No tuvo Neruda una revista que se titulaba "Caballo verde para la poesía"? No lo recuerdo bien, pero es bonito.
      Maribel.

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    5. Oh, Blanca, al final creo que he escrito algo parecido a un poema, que me gustaría dedicarte (a ti y a Cristina). En realidad son dos, pero para no cansarte, te envío la segunda parte. Dice así:

      Renuncio
      al oscuro silencio que las palomas fraguan
      mientras alguien abre cartas de jóvenes dormidas,
      a sus pequeñas iras quebrándose
      cabellos abajo por la cabeza de Goya junto al Prado.
      Recojo la pasión sin demasiado esfuerzo,
      yerro y muero mientras vivo,
      como estragada garganta plena de llagado pan,
      como las espinas que las rosas alzan.

      Comparezco
      ante refecciones de mí misma en sus divorcios,
      saludo invisibles miedos, los reconozco.
      En escorzos, en reverencias; saludo y hace ruido.

      Yazgo
      en profundo desdén en alguna parte de mí misma sin mí sin encontrarme, en hábitos blandos y asesinos.

      Te amo, como siempre hubiera querido encontrar la palabra rota
      que hubiera sabido acariciarte
      y te supieras libre
      y sin mí que no sé amarte.


      Un abrazo, con agradecimiento,
      Maribel Araújo

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  9. Si fuera inspiración, yo te pediría además de todo lo otro que haces, y otro libro de pinturas que también hicieras como te diera la gana.
    maribel. araújo

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    1. Maribel:

      Cuántos mensajes, cuántísmo entusiasmo. Qué decir. El poema lo escribí porque era una
      necesidad de mi alma escribir un poema para Moustaki que "honrara su viaje de regreso". Necesitaba una estructura, así que primero me fui a las clásicas y escribí una lira, un madrigal y una silva. Todo ello sin mayor interés, aunque de entrada me consoló hacer "algo".

      El día que lo escribí, seguía sin una estructura no fuera convencional, que era lo que deseaba para que el poema se pudiera expandir.

      Entonces recordé un viejo poema del No y allí me fuí, a corregirlo. Así empezó. Mientras iluminaba aquel interior sombrío componiendo todo al revés de como estaba, empezaron a salir imágenes de amor.

      La más bonita para mí se me dio de un modo que podríamos llamar "físico".

      Es ese verso que se repite y que dice "Como nace la vida en la noche". Tenía el sonido del verso dentro de mí, y era acerca de algo que debía nacer. Tanteando, apareció como errata la v. Y lo vi clarísimo.

      Sentí una presencia colaboradora detrás de mí. Tal vez él mismo, ayudándome. Ya que según me informó ayer un amigo sobre el "bardo", ese período tras la muerte dura unos
      cuarenta días, es posible que ande por aquí

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    2. Ah, y tienes razón. Voy a quitar la nieve. Aunque yo la veía. Siempre la veo allí, en las islas. En un poema de "Los Archivos Griegos", mi último libro, aparece:


      "Suben al monte las casas blancas
      con temerarios pasos de nieve
      bajan por los olivos
      hasta las calles en flor
      como palomas que vienen de bañarse".

      Quitaré la nieve. Así el poema ya te debe algo y es más tuyo. Si es que puede ser más tuyo de lo que ya es con el amor que le tienes. Pero, además de ser tuyo por tu acogida, te debe algo. Y yo también.

      Un beso grande

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    3. La que tiene que comprarse y leerse todos los libros que has publicado, soy yo. No lo hice nunca, cuando vivía en Madrid y en algunas librerías los sujeté apenas entre las manos, porque sentía una extraña verguenza. Y cómo me alegro de que viajaras a Grecia, de tu amor por ella, donde viví diez años, quitados algunos meses de vacaciones en España.
      Un abrazo fuerte.
      Maribel Araújo.

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    4. ¿COMPRAR MIS LIBROS VIEJOS? ¡ DE ESO NADA! Te perderás en un camino oscuro.
      El único que yo suscribo-salvo algunos poemas del inencontrable "La tierra transparente"- es "Los Archivos Griegos". Como es barato, no te lo envío ( creo que son 11 euros) Porque certificado casi sale más caro correos que el libro. Además, está bastante a mano.

      Te dejo otra respuesta en el apartado "sudas delicadeza"que te sorprenderá.

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    5. Ni se te ocurra molestarte en enviarlo, deseo salir y comprarlo, y para libros tengo dinero, gracias por tu corazón, que me lo estás dando. Maribel Araújo.

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    6. En fin, que no te quiero atolondrar, que yo tengo tendencia a atolondrarme o a asustarme mucho a veces, y siendo tú tan sensible, es mejor que no te distraigas demasiado con esta mujer de mediana edad, con hijos, de posición acomodada, que goza de buena salud, y que se cuida, y va al médico. En fin, con esta mujer rellenita y feliz que soy yo. Maribel.

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  10. Me refiero a que es posible que ande por la tierra aún, visitando a los suyos y recibiendo el amor que se le quiera dar, o los recuerdos.

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  11. Gracias, Blanca, por todo. Yo he escrito un poema chiquitín, pero todavía he de comprobar si la mitad de él no es sólo una metáfora de algún poeta muy admirado. Cuando lo hacía estaba pensando más en el mar que en Moustaki, y en otras zonas de mi pasado.
    Besos.Maribel.

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    1. Blanca :

      En uno de mis perdidos poemas escribo : " Recuperan conspicuos gestos amurallados "...
      Las estampas " parecidas a las de entonces " se dan cuando hemos entregado esos gestos,
      cuando ya vivimos desnudos ( quizás como lo hicimos una vez ) perteneciendo por entero
      al mundo natural...
      Quizás esto mismo rodeaba al excelso poeta Gottfried Benn cuando escribió :
      " Las muchas cosas que, selladas y ocultas, llevas sólo en ti a través de tus días, que tampoco conversando desvelas jamás, que en ninguna carta o en mirada alguna dejaste asomar "...

      Mis mejores deseos


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    2. Creo, Gregorio, que incluso aparecen también las cosas selladas que hay en nosotros y que ignoramos, como un tesoro enterrado en el sótano de la casa del ser que de pronto se dejara encontrar.

      Buenaventura también para ti

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  12. Para Blanca Andreu, con el agradecimiento del que fue bien recibido.

    Y sin llamada surgen silentes sucumbiendo
    a la luz que detiene cortinas suspendidas;
    el sótano ahora deja tal vibración ausente,
    melodías con labios carnosos de poeta...

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