viernes, 28 de junio de 2013

VOICI QUELQUES ROSES, MONSIEUR MOUSTAKI



Esta canción de Céline Ramsauer es el homenaje más bello que Moustaki, ya anciano, pudo recibir.

Lettre à Monsieur Moustaki

Comment vous l’écrire, comment vous le dire
Le geste timide, la plume livide
J’essaie en vain, rien ne vient, peut-être bien
Que cette lettre, cette missive ne sert à rien
Ca fait si longtemps que mon coeur ne vibre
Pour une chanson, des mots qui m’enivrent
Si vous saviez combien de larmes j’ai versées
Que de respect en vous écoutant la chanter
"Les Mères Juives, les mères…."
Assise à ma table, je parle de vous
A mon vieux Léon, mon accordéon
Celui-là même qui je le sais vous a séduit
Dans vos chansons parfois il se balade aussi
Parce qu’il m’est si doux de penser à vous
Monsieur je l’avoue, j’aime à travers vous
Même si souvent me fait défaut le juste mot
L’ami de Georges, le Métèque que de cadeaux
"Les Mères Juives, les mères…."
Voici quelques Roses, Monsieur Moustaki
Que j’ose et dépose au pied de la vie
Pour tout l’amour, l’humilité, la vérité
Sur nos chemins vous avez si bien su semer
Alors…
Comment vous l’écrire, comment vous le dire
Le geste timide, la plume livide
Rien qu’un instant sentir le vent et l’océan
D’une réponse comme un présent fait à l’enfant

20 comentarios:

  1. Bebé Moustaki: es igual que mi hijo cuando era pequeño ¡Qué monada!- P. Ramón

    ResponderEliminar
  2. Sí que es ideal. Tu hijo seguro que era otra monada,P.Ramón. También se parece a mi prima Blanca cuando era pequeña. Y a su hijo, que era un garbancito de ojos azules. Y a las láminas de bebés de la Nestle de los años 60.
    Gracias por pasarte por mi blog.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por dejar conocer
    tus poemas. Y podría saberse como es un Sábado para Blanca?

    ResponderEliminar
  4. Es un dia con olor? Un dia agitado como una bandera que sopla el viento?
    Es un dia tranquilo como brisa de verano?
    Es un dia largo o corto como concepto del tiempo?
    Es un dia que vuela como cometa al compas de sus alas?
    O se queda aletargado y pasivo?
    Como es un Sabado para Blanca?
    Podria saberse?

    ResponderEliminar
  5. son muy poéticas tus preguntas, así que no querría responderte "a la benetiana", que sería:

    1-Sí
    2-Depende
    3- etc

    Sin embargo, tampoco voy a contestarte poéticamente, porque sería una impostación en este momento. El sábado, para mí, suele ser un buen día. Pocas responsabilidades y tiempo libre. Ahora mis días son musicales. Llevaba un tiempo sin poder escuchar música y agradezco su retorno. Hoy ha sido un día activo, bueno, dilatado. El sábado pasado también : estaba en Atenas y vi cosas que no olvidaré. De todas formas, en todos mis días hay dos cosas que se repiten: momentos para la lectura y momentos para mi comunicación con Dios. Si me faltan esas dos cosas, me siento mal. También si no hago nada útil. Entonces peno mi pereza y me veo en el error mayúsculo. Como decía Vicente Ferrer, lo mejor es ser activo en la contemplación.

    Así que hoy fuí al mercado, compré unos pantalones en el tenderete de un amigo marroquí, compré fruta en otro, fuí a la tienda, me reí como siempre con el dependiente y aprovisioné mi casa para el fin de semana, saqué a pasear al perro, hice la comida, cosí un bolsillo de mi hermano, un descosido de un vestido de mi madre y bordé un baberito para el bebé nonato de una amiga poeta mientras veía una película sobre Pedro el Grande, escribí un poco, empecé a leer un libro nuevo, hice un experimento con el microhondas y salió fatal, así que me tocó limpiarlo a fondo, regué- ahí sí hubo esos hermosos olores por los que preguntas: la lavanda, el incienso y los geráneos sólo con el roce exhalan perfume- e hice, en suma, una vida corriente.

    Otros sábados-otros días, no hace falta que sea fin de semana para mí-son más "poéticos" porque puedo salir a caminar junto al río con mi perro. Allí observo aves y en primavera veo las luchas territoriales y los cortejos. Hay patos silvestres, abubillas, mirlos, verdecillos, pollas de agua, vencejos, lavanderas, estorninos. Los verdecillos no paran de cantar. De cuando en cuando, un jilguero da una serenata.

    Allí huelo el azahar, y a veces recojo flores, margaritas enormes que duran siglos y otras silvestres cuyo nombre ignoro.

    Allí me producen paz los árboles. Hay olmos jóvenes, plateados-esos sí se mueven con la brisa y sus hojas parece que tintinean- y grandes moreras-esta primavera volvía siempre con la boca morada porque estaban llenas de fruto- palmeras altas, naranjos, limoneros, un bosquecillo de árboles de la pasión, alguna higuera, gran variedad de arbustos(genistas, adelfas, azaleas) y también sembrados.

    Es una tierra tan feraz que produce hasta cuatro cosechas al año. Me gusta ir viendo cómo crecen en los bancales las acelgas, las lechugas, las alcachofas, la alfalfa. De pronto pasas y sólo quedan los surcos. Y enseguida, de nuevo, aparecen los brotes verdes. A veces, cuando ya han recogido las lechugas,rebrotan unas cuantas, por ganas de vivir. A menudo, las acelgas se escapan de los sembrados y se expanden por el borde del camino. También nacen otras, silvestres, de sabor fuerte, que aquí llaman "camarrojas". Y unas hierbas que comen los griegos y que allí llaman "jorta".

    El alto cielo mediterráneo se supera a sí mismo al atardecer y alcanza unos azules y rosas de una belleza inexplicable que me hacen sentir gratitud.

    Cuando regreso, el crepúsculo enciende el monte.






    ResponderEliminar
  6. El viernes antes de conocerte, vagaban mis dedos entre libros viejos
    Buscando y buscando, y encontré a Gao Xingjian primero, y luego
    Un librito de antologías poéticas 1980-1989, “El sueno oscuro” de Blanca Andreu.
    Donde por azar hojeando aquí y allá, te leí, y fije mis ojos en uno de tus versos
    donde termina el poema O MAR PROFUNDO
    y me llamo la atención “un secreto de flores que en el silencio bailan”.
    Escribí tu nombre en un pedazo de papel, y lo guarde en mi cartera.
    Salimos de la librería y al llegar a casa, comencé a buscar tus poemas
    y a consumir el tiempo en leerte. Encontré después un blog tuyo, y como siempre
    de una forma general urge, vi y leí. Y así, te descubrí.
    Me llamo la atención que tomas el tiempo para contestar
    a los que dejan algún comentario en tu blog y eso no tiene precio,
    lo cual me ha ganado la admiración y respeto hacia tu persona.
    Te he escuchado, cuando leías dos poemas en el 2011, con esa voz un poco ronca y fuerte.
    El Sábado por la mañana me levante, me tome una taza de café negro,
    y me pregunte, como será un Sábado para Blanca?. Y te escribí.
    Ya ves, tomaste el tiempo y contestaste no como Juan. El señor.
    Esto claro esta, hizo que mi alma saliera a galope tendido y disfrutara
    Lo que yo llamo libre al viento el misterio.
    Y nació entonces como es un Sábado para Blanca.
    Un paseo por el rio, disfrute de la naturaleza.
    Y al final poesía.
    El alto cielo mediterráneo se supera a sí mismo al atardecer y alcanza unos azules y rosas de una belleza inexplicable que me hacen sentir gratitud.

    Cuando regreso, el crepúsculo enciende el monte.
    Por Blanca Andreu.

    Con respeto y admiración.
    Guillermo Sánchez Aragón.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Et pourtant dans le monde d'autre voix me réponde"

      Tu comentario me consuela y ha logrado que no piense-cosa que ha menudo he considerado- que es absurdo lo que hago al intentar responder con la máxima sinceridad, tomándome mi tiempo y sin impostar un "personaje". No sabes cómo te lo agradezco.

      Antes de leerlo, hice una entrada para ilustrar mis sábados, ya que tu primer mensaje me obligó a mirar mi vida, pero no encontré fotos del camino del río. Menos mal. Las fotografías son presente enlatado, y nunca reflejan la belleza tal cual es. Eso se nota muchísimo en Grecia, que es el lugar donde,para mí, más belleza por metro cuadrado es posible encontrar.

      En cuanto a Juan: creo que he sido injusta con él. El respondía a todo el mundo por correo postal, cosa que yo no hago. A cualquiera. A mí se me acumula la correspondencia durante años. Si anoté esas respuestas tipo test fue porque recordé un "cuestionario galante" que le envié en una carta. Las respuestas eran tronchantes, la verdad.

      En cuanto al paseo por el río: mi texto no le hace justicia. En absoluto.

      Incluso, en cierta ocasión, vi un fenómeno inexplicable, el equivalente para mí a la "zarza ardiente" de Moises: Era una tarde en que sentía una soledad lacerante, ese sentimiento hondo de que nada fuera de ti te acompaña. Sufría de veras hasta que me vino el presentimiento de que iba a ver algo extraordinario. Y al momento siguiente, así fue. Era un día cálido, de paisaje quieto, y no soplaba ni una brizna de brisa. De pronto, uno de los arbolitos, uno de los tiernos álamos blancos de la ribera, comenzó a mover todas sus hojas. Todas. Y sus compañeros no. Sólo él. Era como un milagro de belleza extraordinaria. Del verde al blanco plateado, cada una de las hojitas bailaba y rumoreaba y tintineaba como en un sublime divertimento. Como si el alamito jugara solo. Como si danzara para mí.

      Pensé que era un regalo de la Providencia para mi alma infantil, que quedó colmada al instante.

      Guillermo: también tu tienes mi respeto y admiración, sobre todo por haberte tomado el trabajo de escribir un mensaje de reconocimiento tan bello y que de veras necesitaba.

      Eliminar
    2. En esta ocasión quien recibió un regalo fui yo.
      Que guardare por siempre con mucho cariño.
      Me has enseñado el valor de la humildad, cuando creemos
      Que nos inunda la sapiencia en todos los poros.
      Y que a la belleza le gusta disfrazarse de cualquier día,
      Sea Sábado o no.
      El valor de un sueño.
      No me decido a seguir viviendo
      O volver a soñar.

      Eliminar
    3. Con independencia de tu amabilidad para conmigo, y tu empatía con las cosas que cuento, algunas de tus frases son memorables: "Y que a la belleza le gusta disfrazarse de cualquier día,/ Sea sábado o no".

      Me encanta. De veras.

      Eliminar
  7. Y creemos estar solos
    Sin saber que alguien nos piensa.
    G.S.A.

    ResponderEliminar
  8. El pasado día 27, viniendo de unos días libres, paré en Córdoba. Allí, una impenitente costumbre mía, me llevó a entrar en una librería de la judería. Encontré un libro con alma, de un poeta también mártir de la guerra civil, muerto a los veinticinco años y amigo de Lorca. Se llama Josemaría Alvariño. En uno de sus poemas titulado " Maldición en la Ribera ", se abren unos versos : " Ojos y ojos del puente, se nos quedaban muy lejos, por una orilla de adelfas, y en las adelfas... veneno : Perfume de flor del sitio, que se lo llevó tu cuerpo ".
    Han pasado los años, inexorable el tiempo en su dominio y, ¡ he aquí que logramos vencerlo !
    Lo vencemos de nuevo con la poesía, nuestro espejo de eternidad.
    ¡El perfume de la flor no se lo llevó el cuerpo de aquella gitanilla hermosa !
    En sus paseos por la ribera del río todavía siguen los pasillos vacíos de los andares de Blanca. ¡ Olé por la descripción de tus paseos ! ¡ Hermoso leer algo así !
    ¡ Mis mejores deseos !

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Gregorio, por tu mensaje, tan entusiasta que me hace sonreír. Eres muy amable por decir lo que dices sobre la descripción de mi paseo, que por otra parte no era en absoluto poética sino completamente realista. Mejor dicho, escasamente realista, ya que la belleza de los lugares naturales siempre sobrepasa lo que podamos decir de ellos. ¿Quién podría con palabras acercarse de lejos a verter el asombroso, fascinante, declinar de una tarde ?

      No conozco a ese poeta de apellido gallego. Lo buscaré. Aunque el título del poema es disuasorio para mí, que siempre ando buscando bendiciones. Y más a la vera de los ríos, esos grandes seres benéficos.

      Pitágoras les tenía tanto respeto que siempre los saludaba al pasar. Y hay una anécdota que cuenta que en cierta ocasión, al acercarse a uno y decirle:

      -Salve, oh río.

      El río respondió:

      -Salve, Pitágoras.

      Benet también lo hacía. Por si acaso. Y me obligaba a hacerlo a mí:

      -¡Saluda al Duero!-me decía si cruzábamos un puente sobre él.

      Por otra parte, el poeta tenía razón: las adelfas son venenosas. Aunque sólo si te las comes. Hace muy poco, en una isla griega, estuve en un lugar cercado por un muro de adelfas altísimo y espeso. Miles de flores blancas y rosas haciendo la función del ladrillo. Me pareció un material de construcción digno del Paraíso.

      Eliminar
    2. En realidad lo que decía Juan era:

      -¡Saluda al Padre Duero!

      Eliminar
    3. Soy el abrazo que no pides
      Lo convexo de tu alma
      El espejo de tu carne
      Soy el que no da nada
      Pero recibe todo
      El que escucha en silencio
      El que se queda en casa
      Cuando quieres vivir.
      G.S.A.

      Eliminar
    4. Qué poema, Guillermo. Parece muy sencillo y sin embargo es misterioso, como escrito por el ángel, por un ángel personal o un ser divino.

      Gracias por anotarlo en mi blog.

      Eliminar
  9. Vuelan tus manos
    Sobre el papel
    Aprisionan las palabras
    Y dejas un surco negro
    De claros matices.

    ResponderEliminar
  10. En cierta ocasión escribí que la literatura es ausencia inducida. Y sin embargo la escritura es una huella de una presencia. Y a veces, en ese vestigio, en ese surco negro, brota la vida.

    ResponderEliminar
  11. mi nombre es irrelevante, anónimo, pero no quiero crear malentendidos, no soy ninguno de los otros anónimos que dan su nombre o sus iniciales. Mis iniciales son P.S. y sirvan éstas como "firma" del mensaje anterior en defensa de nuestros padres ríos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo de nombre irrelevante: he borrado tu mensaje anterior. Como no quiero crear malentendidos, te diré que ningún comentario hostil que no venga debidamente avalado por identificación real, verificable en la red, va a permanecer aquí más allá del segundo en que lo vea por vez primera. Así que ya lo sabes. Este blog es mi casa, un lugar donde recibo a quien quiero, sin ninguna obligación.
      Desde luego, no pienso admitir a nadie que pretenda poner sus manos sobre Benet. El no está aquí para defenderse y fulminarte con uno sólo de sus argumentos.
      Y a mí no me gusta discutir con sombras, sino con gente que da la cara y es capaz de asumir sus opiniones.

      Eliminar