miércoles, 3 de julio de 2013

HOMENAJE MUSICAL A BENET III ( O MI VIDA CON TODO LUJO DE DETALLES )

 
 La tarde en que, por primera vez, escuché "Winterreisen" cantado por Fischer-Dieskau  fue la primera  en que Juan y yo estuvimos a solas. 

Me telefoneo por la mañana inesperadamente, también por vez  primera y sin haberme pedido previamente mi número, aunque a mí que lo conociera no me extrañó. Ni me lo planteé. En mi inconsciencia general se había insertado la convicción de que Benet lo sabía prácticamente todo  y en esa seguridad engañosa me mantuve largos años, igual que sin saberlo lo consideraba inmortal.

El caso es que por entonces yo ya había estado en su domicilio dos veces. La primera con Eduardo Garrigues -que a la sazón trabajaba en la ONU y al que había conocido poco antes en Nueva York - una tarde en que tendría que haber ido  sola a llevarle un regalo que me endilgó para él el propio Eduardo. 

Recuerdo que lo llamé desde el Café Gijón tras haber  transportado  el  paquete hasta Madrid:
-Verás, tu amigo Eduardo Garrigues te envía un regalo desde Nueva York. Es una botella de whisky de malta.
-¡Ah, excelente!-me dijo- Tráela y nos la bebemos.

No me olvido del pánico que sentí. ¡ Tener que vérmelas con Benet tête à tête! ¡Si lo había estudiado en COU ! 

Lo conocía sólo de una rápida presentación en la calle Génova, con Vicente Molina Foix y Javier Marías.  Parecía temible aquella noche mirándome con gran escepticismo, desde su uno noventa de estatura, como si yo fuera un pigmeo que se hubiera atrevido a mirar a un rey.

De milagro, en la puerta misma del Gijón me encontré a Eduardo, que había tenido que regresar a Madrid con urgencia por un asunto de familia. Intenté deshacerme de la botella y la cita, pero Eduardo se negó.

-Si Benet espera a una bella joven y aparezco yo,  me  va a tirar la botella a la cabeza. Lo único que puedo hacer por ti es acompañarte.

Y allá fuimos, a Pisuerga 7, con la botellita de marras ( ¿quién es Marras?) Tras  saludarnos,  acomodarnos en los sofás, frente por frente, y abrir la botella, lo primero que hizo fue algo que le encantaba hacer con cualquiera que se le pusiera por delante: meterlo en un brete. ( ¿qué es un brete)

Así que, sin mediar palabra, abrió una carpeta y comenzó  a leer un detallado currículum mío, cosa que me abochornó, pues era joven y tímida. Por fortuna, mis logros eran  breves. Después, con aire de inquisidor, me soltó:

-Soy jurado del premio Icaro para jóvenes creadores ¿Consideras  que debería darte mi voto?

"Ante tamaña provocación" se me pasó el bochorno al instante. Es más, me crecí, e impertinente como él, me vengué, cosas todas que a Benet  le encantaba que hicieran aquellos a los que ponía en aprietos.

-¡ No, de ninguna manera!-le espeté con bastante chulería- A mí me van a dar el premio con tu voto o sin tu voto. A quien tienes que votar es a mi amigo Julio Llamazares.

-¿Y porqué debo votar al tal Llamazares?

-¡ Porque le has hundido el pueblo!

Se quedó perplejo.

-Sí. Se lo inundaste con la presa del Porma. Vegamián. Así que lo menos que puedes hacer es desagraviarlo y votarlo. Llamazares va a sentirse mucho más premiado con tu voto que con el premio, que ya se imagina que me van a dar a mí, porque estoy de moda, y ya sabe cómo son  estas cosas...

A partir de ese momento dejó de mirarme como a una pulga infecta. O al menos es lo que yo creí entonces, aunque según la versión de Vicente Molina Foix hubo flechazo el día en que me lo presentaron en plena calle, tras bajar los tres  de su tremenda Daimler Sovereig color crema. 

" La Daimler, en efecto, y no el Bentley, querida Blanca. Una pequeña traición de la memoria. Respecto al flechazo...bueno, sobre eso tal vez yo discrepe. No olvides que tú desapareciste (momentáneamente) al acabar esa noche, pero yo seguí la pista de cerca. "

A Vicente la memoria le traiciona un  poco más aún, pues yo desaparecí en un instante tras la presentación, y seguí mi camino en compañía de un inolvidable periodista amigo de Umbral. Y digo inolvidable puesto que me vi obligada a demandarlo por acoso y me vi envuelta en un juicio, de modo que no me cabe duda. No hubo tal noche, pues. Sin embargo, me halaga o me conmueve, o ambas cosas, pensar que al primer golpe de vista vio algo en mí digno de interés, ya que yo sólo vi en él displicencia. 


En cuanto a la noche de autos, antes de irnos a cenar a un  restaurante de bolsistas al que nos llevó Eduardo, y tras levantar primero una gran expectación y  hacerse de rogar a base de bien, nos mostró con gran misterio la llamada Habitación del Capitán, amueblada con una cama de barco y el pequeño escritorio portátil de un tal "Don Angel Loño", regalado-según rezaba la plaquita de bronce-por un tal Capitán Elphistone donde más tarde pasaría muchas tardes de mi vida perdiendo el tiempo y rompiendo folios

La segunda vez que fui a Pisuerga 7 lo hice con Rosa Hernández Quesada, una de esas noches en que Juan se llevaba a todo lo que aún respiraba a las cuatro o cinco de la mañana por Boccaccio, ya fuera un mejicano borracho, una actriz de escasos medios, un embajador, un factor de estación, un grupo de gentes de letras o los despojos de la madrugada  que hubiera ido sumándose a su círculo de gamberro genial y sin fronteras, que es lo que era de noche cuando soltaba todas las velas de su humor loco y navegaba en la vieja Daimler por Madrid invitando a todo el mundo, llevando al extasis a los camareros con sus suntuosas propinas y haciendo reír sin freno a todo el que se tropezara.

La tarde de Winterreise, cuando me convocó por teléfono,  fue la tercera. 

Me abrió él mismo la puerta, me hizo pasar y me sentó en un pequeño sillón de orejas, se dirigió a su chaise-longue de color mostaza y, mientras me servía un café en un juego blanco y azul de porcelana inglesa, que nos acompañaría durante años,  me espetó:

-Ayer por la tarde vino a verme un caballero para contarme que habías intentado robarle su pistola.

Qué horror. Me quedé sin aliento. ¿Cómo se le había ocurrido a aquel hijo de satanás irse a chivar precisamente a Benet? 

Lo cierto es que por aquel entonces yo sólo quería morirme. Justo cuando muchos me envidiaban porque me habían concedido el Adonais, la crítica me había encumbrado, estaba en todos los medios y tenía más premios que libros. O tal vez por eso, por la saña oculta, que más tarde reveló toda su panoplia y que deseaba mi destrucción. Lease García Montero, Benítez Reyes y todo cuanto poeta  mezquino, a la sazón desconocido e intentando trepar, de mi generación había. Por no hablar de los y las que agarraron mi libro y dijeron: "Esto es un filón" y me fusilaron y echaron de la mina a empujones. Porque del mismo modo que el amor es actuante y salvífico, la envidia es actuante y demoledora, aunque el que lo experimente no sepa de dónde le viene.

También quería morirme por la situación sin salida a la que me había llevado mi novio el Infiel, que me torturaba, como en la copla, impidiéndome tomarlo o dejarlo.

Pues bien,  "en aquellos felices tiempos en que era tan desdichada"descubrí que es muy dificil matarse con pastillas. Siempre pasa algo providencial que lo impide. Eso, o que no era mi hora, aunque lo pareciera.

Me intentaba suicidar con tanta dedicación que un día llegué a mi apartamento y me encontré los cristales de la  galería rotos:  Llamazares y mi primo Enrique,  al ver que no contestaba, se jugaron el tipo saltando desde el piso vecino para rescatarme. Porque era sabido entre mis amigos que, aunque me tomaba las pastillas, en mi colocón tenía la inercia de abrir la puerta si llamaba alguien, aunque fuera arrastrandome inconsciente. Así que, como tenía muchos amigos preocupados que venían a verme, por lo general me suicidaba y amanecía en un hospital,  con Federico, por ejemplo, o con mi primo Enrique.

Mi segundo libro, Báculo de Babel,  lo escribí en una de esas noches fatales a modo de testamento . Luego lo corregí. Y para "El sueño oscuro"lo volví a corregir, pues ya no creía en la muerte. Tanta muerte sin victoria había bebido ya entonces que una sujeta me pidió el original para hacer una tesina en Francia, lo fotocopió una y otra vez hasta extraer el texto original, y luego me puso verde diciendo que me creía Jesucristo. No, guapa. O mejor dicho, no, espantosa mujer. No me creía Jesucristo: estaba crucificada en un martirio real. No hacía literatura con la muerte: moría. Así que vete a tesinar a otra parte.

Cuando escribí ese libro que hoy podría llamar, dados los mil años transcurridos, veterotestamentario,  no había nadie en perspectiva que pudiera acudir. Lo planeé muy bien. Con la astucia del loco. Pero no conté con el factor Dios. Entonces nunca contaba con el factor Dios. Y sin embargo, ahí estaba. Un amigo ex-yonki de La Coruña, de camino a las Alpujarras para rematar su redención, se presentó a mi puerta. Quién habría podido imaginarlo. Por cierto, en recompensa por salvarme una vida que yo no quería, y para no perder del todo las malas costumbres, me vendimió una cazadora azul.

De modo que cuando conocí al conde que presumía de haber estado en la OLP y que guardaba en su casa, en un cajón, una pistola que me mostró, vi el cielo de la muerte abierto.

La mañana del día anterior a esa cita con Benet, me personé con naturalidad en casa de dicho conde, a donde había ido más de una vez, y le pedí un vaso de agua para poder acceder al arma. Nada más abrir el cajón, el conde, que se había deslizado detrás de mí como un gato, me cogió por los hombros y gritó:

-¡ Te cacé!¡ Sabía a lo que venías !¡ Vi cómo la mirabas y la escondí!.

Cuando Juan, por el que yo sentía un respeto y un temor reverencial infinito, me soltó a bocajarro lo de la pistola , me abochorné hasta el último rincón de mi alma. Y eso que aún no sabía que su primera mujer, Nuria Jordana, se había suicidado.

                                   -Ahora-continuó mientras yo me hundía en mi asiento deseando desaparecer-vas a quedarte ahí y escuchar.

Estuvimos una hora, trece minutos y veintisiete segundos en silencio. Al terminar, recuerdo que exclamé con absoluta convicción:

-Esta música ha cambiado mi vida.

Entonces, con su mirada más verdadera y dolorida y profunda,   dijo:

-Estoy tan solo...



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NOTA BENE: Mi eterna gratitud a Federico, a mi primo Enrique, a Llamazares, a Agustín, al conde, a los médicos, a mi padre, a mi madre, a aquel auxiliar de clínica que robó la cinta de un camisón azul para que pudiera atarme el pelo en la UBI, y a todos aquellos que me ayudaron a no morir cuando intentaba destruir mi vida en tiempos de sufrimiento lacerante. Y en especial a Juan, que logró conmigo lo que intentó con Nuria Jordana y no pudo, pese a todos sus esfuerzos hercúleos durante largos años, conseguir.





21 comentarios:

  1. Tu blog es muy denso y bello, y he leído una primera vez esta entrada, y me ha gustado muchísimo tu escritura. Las partes de "reproducciones musicales a través de youtube" espero disfrutarlas en algún momento en que los niños (de casi seis años) duerman.
    Un abrazo.
    Maribel A.

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    1. Espero que nunca te vuelva a invadir aquello que te hizo querer suicidarte, y que vivas muchísimos años más, para suerte del mundo.
      Maribel A.

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    2. Vamos, y ahora que estoy releyendo trocitos, me digo, que vaya prosa con garra, que es un gusto... No soy precisamente una autoridad literaria, pero me parece muy valiosa esa prosa tuya, mucho más vibrante que tanta otra que se publica o se premia. Besos.
      Y aunque no estoy a la altura de un gran escritor o crítico literario, acabé Filología Hispánica (hace unas dos décadas), entre otras razones porque disfrutaba leyendo novela, poesía, teatro, ensayo y libros de texto, y periódicos. Es un resumen muy pobre el mío, lo sé, pero si te estimula te diré que me encantan, por ejemplo, las novelas de Alejo Carpentier, (ahora recuerdo, con especial estima, "El siglo de las luces" y "Concierto barroco"), me fascina Fernando Pessoa, Jane Austen, claro, y las novelas de Umbral,( y ya no me meto más a hablar de españoles contemporáneos). Un abrazote, o polá, filiá, que soy muy vaga para apañármelas ahora con el teclado de griego.
      Maribel A.

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    3. Maribel: He entrado en tu blog. ¿Sabes lo que más me ha fascinado? Los dibujos de la lectora con jabalí y de la amazona. Sobre todo este último me parece buenísimo. Tiene un movimiento extraordinario. Y ambos son un encanto en el uso de los colores y en todo. Me los he llevado a "mis imágenes". Y espero que me autorices a usar tu amazona en mi blog. Las copias de cuadros famosos parecen muy buenas, aunque si los dibujos son originales yo me dedicaría a mis propias creaciones, pues tienes mucho sentido del color, del dibujo y de todo lo que hace falta para hacer lo que se te ocurra. La amazona y la lectora parece lo más pequeño de tu obra, pues es lo menor, sin duda lo que menos trabajo te ha llevado,sin embargo tienen verdadero ángel. Aunque también te podrías dedicar a falsificar monets y gauguins forrarte.


      En cuanto a lo que dices del blog y de este escrito, qué puedo responder. Lo de "prosa con garra"me anima muchísimo, la verdad. Mientras lo escribía, pensé en lo que podrían pensar otras gentes adversarias y benetianas, o adversarias y no benetianas. Esos que se atreven a decirme : "Yo si fuera tú no airearía mis asuntos",o "Qué vergüenza", o "a Juan no le gustaría" como si estuviera incurriendo en un delito de lesa egolatría y lesa benetianidad. Si he de serte sincera, me alegré de imaginármelos con sus narices al viento, fastidiados porque tener mucho que ocultar y poco que decir, y sin poder hacer nada contra mi "falta de pudor". En fin, tener una lectora como tú es un lujo total.

      Te diré que Carpentier ha sido tal vez mi favorito entre los escritores del boom, aunque hace años que no lo releo. Gracias por recordármelo. Con el arranque del "Concierto barroco" hasta tuve un pequeño éxtasis porque las palabras cantaban con el sonido de la plata que describía. El final me gustó, aunque ahora recuerdo sin tanto entusiasmo aquel anacronismo de la tumba de Amstrong. Y los cuentos son fabulosos. Es lo que más he releído. Y "El Siglo de las Luces" es una genialidad total.

      En cuanto a Austen, mato por ella ¿Quién no? Sólo tiene un defecto para mí: haber escrito pocas novelas, y una de ellas epistolar. Tendría que haber escrito cuarenta o cincuenta.

      Ena glikó fili

      Levka Andreou o ¿ el femenino de Aspro sería Aspri?Ni idea. A ver si este año me matriculo de Griego Moderno en la Escuela de Idiomas.

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    4. Levkí (aunque transcrita esa í no me gusta) Andreou. Levkí Andreou. Y ya es hora de que te hagas algún curso de griego, que con lo bien que se te dan los idiomas, y lo entrañada que tienes ya tanta cultura griega, seguro que la próxima vez que vayas para allá puedes dar alguna conferencia en heleniká.
      Estas autorizada para todo lo que quieras, y gracias mil! Eso sí que es un lujo, Blanca, contar con tu criterio sensato, generosísimo y refinado.
      Y cuando tu eres feliz seguro que Juan está feliz.
      Maribel A.
      Un abrazo.

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  2. ¡Cuánto dolor, cuánta sinceridad, qué sufrimiento profundo! Y, al lado de la música, es el amor quien rescata.
    Y yo me alegro.

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  3. Gracias, María Jesús.

    Lo mejor de todo es que aquel sufrimiento ya no está sucediendo en el tiempo. Aunque todo esto no es nada comparado con las cosas que sucedieron después. "Las amistades peligrosas" y "Los hermanos Karamazov"parecen "La princesa del guisante" a su lado. Para la primera parte casi no hay bibliografía. Para la segunda, algunos episodios de Auschwitz y del doctor Menguele. En cierta ocasión las escribí, y mi amiga Rosa, que las conocía de viva voz, al leerlas empezó a llorar. Entonces las rompí. No quiero escribir cosas que hagan llorar a mis amigos. Prefiero que lo hagan mis enemigos, la verdad.
    Aunque si lograra contar la Totalidad del Asunto, tal vez todo tomaría otro cariz. En fin.
    Agradezco de nuevo tu alegría por el triunfo de Eros sobre Thánatos.

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  4. Por Amor a Blanca. Por Amor a la Vida.

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  5. Por lo menos que sepas que narras magníficamente, con salero y atinadamente, y que si te quema demasiado escribir tu vida, cosa que quemaría al genio más genial del universo, porque tienes vida para dar y tomar, pues haz lo que se te antoje, aunque no dejes de escribir en el "género" que sea, ni de conferenciar (quiza la palabra "conferenciar" tenga algo de catafalco y petulante, tratándose de tí)
    que hablas de maravilla.
    Maribel A.

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    1. Escribir no me quema, porque cuando voy a quemarme aparece el bombero de la autocensura. Como todo bombero, heroico. Hoy por ejemplo he escrito un parlamento en homenaje a alguien que no se lo merece y ha llegado el bombero y lo ha borrado.

      Gracias y gracias. Y de nuevo gracias.

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  6. Un bello y hasta conmovedor testimonio. Gracias Blanca Andreu. Además de buena poeta, no eres mala en prosa, eh. En fin yo que andaba trasteando en Google buscando una foto de Nuria Jordana, sólo para saber cómo era. Gracias de nuevo. Joaquin del Pozo. Madrid y benetiano for ever!

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    1. Acabo de leer tu mensaje del año pasado, Joaquín. Gracias mil.

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  7. Estimada Blanca,

    Soy Natalia, Responsable de Comunicación de Paperblog. Quisiera disculparme por dejarte un comentario en el blog, pero no he encontrado otra manera de contactarte. Tras haberlo descubierto, me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, http://es.paperblog.com, un nuevo servicio de periodismo ciudadano. Paperblog es una plataforma digital que, a modo de revista de blogs, da a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos.

    Si el concepto te interesa sólo tienes que proponer tu blog para participar. Los artículos estarían acompañados de tu nombre/seudónimo y ficha de perfil, además de varios vínculos hacia el blog original, al principio y al final de cada uno. Los más interesantes podrán ser seleccionados por el equipo para aparecer en Portada y tú podrás ser seleccionado como Autor del día.

    Espero que te motive el proyecto que iniciamos con tanta ilusión en enero de 2010. Échale un ojo y no dudes en escribirme para conocer más detalles.

    Recibe un cordial y afectuoso saludo,
    Natalia

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    1. Natalia:

      Con un año de retraso leo tu oferta, tan tentadora. Me encantaría apuntarme, aunque lo cierto es que en mi blog tengo cierto control para publicar o para borrar lo publicado cuando quiera, y una mayor difusión lo haría imposible.
      De todos modos, me siento honradísima por tu invitación y visitaré tu página.

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  8. Hola, Blanca. Te conozco por tus obras, manera inmejorable y algo bíblica (brrr) de conocimiento, lo mismo que a Juan, a él incluso en persona, me firmó La otra casa de Mazón que guardo como una herencia. Qué país de zurrapas nos ha tocado, incapaz de saborear y valorar la genialidad. Juan es la inteligencia viva de un idioma. Yo le sigo leyendo como un tónico para el espíritu, con voracidad y atención de discípulo tardío. Leo todo lo que encuentro en internet que a él se refiere y tu blog me ha perecido un regalo de doble recorrido, por escritora y por compañera de escritor, para mí el mejor de los posibles, exclusivo y sólo al alcance de quienes se hacen merecedores de su benevolencia. Deberías publicar tu experiencia a su lado en forma de memorias, También esto sería un regalo. Te lo digo como escritor oculto y lector manifiesto de todo lo que habéis querido compartir con nosotros. No tengo noticia de nada que hayas publicado últimamente y me gustaría estar informado si algo hubiera.
    Un cordial saludo. ( Abilio Díez)

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    1. Abilio: Gracias por los elogios que haces de Juan, y por guardar "La otra casa de Mazón" tan devotamente.

      Escribo de vez en cuando recuerdos de Juan desde que se fue, y me imagino que a los ochenta-como Bernal Díaz del Castillo-terminaré un libro que tendré sumo gusto en enviarte.





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  9. Tú hazme un favor, gana otra vez el Adonais! quiero decir, su equivalente, el premio más alto a nivel europeo. Yo creo que podrías y no lo digo desde mi humilde opinion sino desde mi arrogancia. Suelo tener buena puntería cuando creo en alguien. Lo digo por lo de la saña y lo digo porque estoy segura de saber de qué hablas y no me dedico a la escritura. Sólo me interesa por justicia.

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  10. Gracias, muchas gracias, gracias mil por creer en mí como escritora bastante más que yo. ¡ Ya me gustaría a mí ganar un tremendo premio! Sin embargo, tal vez no lo merezca por lo poco que me dedico a escribir. Lo cierto es que ya no soy la fanática devota de la Diosa Literatura que fui, aunque soy feliz leyendo y lo hago con voracidad. Lo de escribir en mi situación es muy difícil, ya que vivo alejada de los medios literarios, en un mundo donde a nadie le importa la poesía lo más mínimo. Sin embargo, tu mensaje me anima a que "la vereda no críe hierba". Ojalá no te decepcione la próxima vez que publique algo.

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