martes, 22 de octubre de 2013

VISPERAS

En vísperas-que esdrújula tan bella: dicen que tiene que ver con hésperos, la estrella de la tarde- del desembarco de mi nuevo piano no tan nuevo( y digo desembarco porque todo piano tiene algo de nave), mientras lo pulen y lo templan como a una novia en segundas nupcias, preparo las partituras de lo primero que voy a tocar en cuanto arribe a mi domicilio actual.








Primero, esta maravilla, la coral de la Cantata 147, que he estudiado desde que dejé por imposible el vals póstumo de Chopin y que ya instalé en este blog, con escaso éxito, no sé por qué. No me canso de escuchar al exquisito Lipatti.








Después, este Pequeño Preludio de Bach que estuve estudiando hasta el último día de mi largo verano y que no se me va de la cabeza. Espero que os guste como a mí en esta versión del Gran Gould. Por mi parte, cada vez que  llego, en la segunda parte, al si/mi/re/mi/ fa/ re, entro en éxtasis.


10 comentarios:

  1. Felicidades por tu nuevo piano. ¡Qué ilusión! Llegué a tocar alguno de los Pequeños preludios de Bach (no éste) en la época en que aún practicaba el piano con cierta asiduidad. También lo intenté con la cantata (Jesús, alegría de los hombres: a mí me alegra cada vez que la oigo), pero me temo que me rendí. Te deseo más suerte, o más perseverancia, con ella. Hace dos o tres años me dio una locura por las cantatas bachianas y pasé varios meses escuchando casi solo su música. Temporada felicísima, por supuesto.

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    1. Gracias, Elena. Al final, como el de segunda mano me sonaba aguitarrado y supe que los bordones son algo que no tiene solución, me embalé y me he comprado uno nuevo. Pequeño. Mejor. Así no molesto a los vecinos.

      Me imagino que lo pasarías genial, Elena. La música de Bach tiene algo que facilita la felicidad.

      Anímate y vuelve por tus fueros al teclado. ¿No te tienta este preludio? Creo que es el segundo más fácil de todos

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  2. Mucha suerte con tu nuevo no tan nuevo, esperando ver alguna osadía por tu parte en algún momento por aquí que nos lo acerque :-).

    Al lado de estas líneas veo 'o acaso nombre de Tristán, y oscuro', en igualmente preciosa compañía.

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    1. Gracias por tu comentario, Antonio. Pero, como dice El Corán, "no pidas aquello de lo que no tienes conocimiento". Más vale que no acerque mi piano por aquí.

      Y sí, tienes razón, vaya un caballo!

      Un abrazo

      Blanca

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  3. Qué maravilla, nos propones la cantata 147 y el preludio de Bach. Sensacionales, no quiero llegar a Chopin, algunos románticos me dan sustos, otros escalofríos, siempre sobresaltos o algunos temblores, pero, ¡ah amiga!, uno también tiene sus contradicciones.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Por si estás suscrito a los avisos: me confundí y te respondí fuera del tiesto

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  4. Francesc:

    Te diré una cosa: Chopin por Arrau es mucho y yo mato por él, la verdad. Y por algunas cosas de Schubert o Brahms o Beethoven ( el Concierto en Re Menor, vg.). Aunque tienes razón al hablar del desequilibrio que produce lo romántico. A veces es de una belleza que no sacia, que nos deja en el desasosiego porque no podemos atraparla y meterla dentro.

    Por eso yo vuelvo siempre a Bach. Hay algo en él que conecta con todo lo vivo y lo alimenta.

    En cuanto tenga un momento te iré a leer.

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  5. He ahí las contradicciones, Bach/Schubert, Piero della Francesca/Caravaggio. Belleza de la mente, unos; escalofríos en la piel, otros. Yo vuelvo a Bach y a Dante pero en la piel han dejado sus huellas Chopin y Rilke, éstos me hicieron ver que la belleza es peligrosa, aquella que tiene la mirada de la Gorgona se encondía en el interior del bloque de mármol, ya lo advirtió el Buonarroti.
    Un abrazo

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  6. Te comprendo, Francesc, casi demasiado bien.









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  7. fotaza: los milagros existen .Gould acaba de entrar en el alma de Bach y lo va a resucitar ante un séquito de cortesanos atónitos ,temerosos de Dios (la americana quiere irse por mangas de esa estancia).
    No se si es desfachatez o desaire hacia lo mundano ,pero este maravilloso "médium" (Gould) nos invita a estar con Bach un ratito maravilloso.

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