martes, 24 de diciembre de 2013

POGORELICH, LAS VIDAS PARALELAS Y LOS AMORES MADUROS ( HOMENAJE MUSICAL A BENET)

Juan era un viajero impenitente, y aunque adoraba sobre todas las cosas el ferrocarril ( para el que había horadado varios túneles en su juventud ) correteabamos en coche con ocasión o sin ella por aquí y por allá, a veces sin destino definido. A menudo, a partir del mes de mayo, cuando íbamos de camino a todas partes, me obligaba a bañarme en arroyos y torrentes heladores que localizaba con su instinto zahorí. A veces veía algo que le parecía apetecible y metía el coche por sitios imposibles, incluidas toda clase de fincas con un "PROHIBIDO EL PASO" bien grande. Era un ilegal total. Lo curioso es que nunca nos cazaron.
Recorrimos el país de arriba a abajo por el derecho y por el revés, alojándonos tanto en los mejores hoteles como en extrañas habitaciones de hostales de medio pelo o cabellera completa. A él lo conocían en los sitios más recónditos. Siempre había un bar de pueblo o un restaurante de Astorga o una fonda de León donde lo recibían como a la Parusía, dado el dinero que iba derramando por doquier con esplendidez sultánica ( a veces regateaba al revés ) lo que hacía reír al personal, que era lo que más le gustaba hacer y lo que realmente bordaba,  y su aspecto físico, que estaba muy alejado del tipo medio español.

 Cuando fuimos a la India con un grupo de amigos nos dijeron-dejándonos perplejos a todos los que nos tostábamos y a todas las que nos enjaretábamos el sari-que el único que podía pasar por indio era él. En Argentina y en Inglaterra, en dos ocasiones en que se coló por terreno militar prohibido ( no se paraba en barras ) los soldados se le cuadraron, obviamente confundiéndolo con un mando autóctono. En Inglaterra y en Estados Unidos le preguntaban las direcciones. No se sabe por qué, tenía aspecto de ser de todas partes. Tal vez porque allí donde iba tomaba la cosa como propia.

En cuanto a lo de regatear al revés, cosa que le vi hacer por primera vez en Almagro con motivo de unas berenjenas,  era un gag que logró que los comerciantes de Marraqués se volvieran literalmente locos:

-¿Cómo que cuatro dirhams? ¡ Por menos de seis no me lo llevo!

El caso-y a lo que iba-es que cuando correteábamos por ahí, tan campantes, en  nuestro coche de corretear por ahí ( le encantaban los coches que podían trepar montañas y andar sobre barrizales) con frecuencia escuchábamos música. La cinta de las suites inglesas del joven Pogorelich era de mi nuda propiedad y como yo era la encargada de la selección musical, la oímos a menudo.  Me encantaba. Y a Juan le gustaba también, de modo que no había conflicto.
También la escuchábamos en casa, en las lluviosas mañanas de Corcubión, el tiempo en que vivimos allí. Es una música capaz de atravesar un día gris como una ráfaga de luces.

Desde que murió Juan no he podido escucharla hasta ahora

Hoy, recordándolo, me he dicho que no sabía nada de Pogorelich y lo he investigado en la red. Para mi sorpresa, nacimos casi el mismo año, él también fue un joven precoz-en su caso, genial- y también se casó en los ochenta con una pianista, Aliza Kezeradze,  heredera de la casta musical de Liszt, que le llevaba  más de veinte años ( Benet a mí algo más de treinta )

Cuando se casó con ella él tenía veintidos y yo veinticuatro cuando lo hice con Benet.

 Aliza Kezeradze, murió en 1996. Juan en 1993. Tras sus muertes, desaparecimos del mapa y fuimos dados por muertos. El dejó de grabar y yo de publicar. Sólo daba conciertos en raras ocasiones y yo sólo daba recitales en las calendas griegas.

Recientemente, está de nuevo en activo. Como yo desde hace unos años. Salvando todas las distancias entre su genio y mi arte pequeño.

Resulta asombroso. Y yo que creía que era la única del mundo que había tenido que soportar un dolor así.

5 comentarios:

  1. Desgraciadamente, Blanca , el dolor es universal.

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  2. Cierta noche, en Atenas, alguien me dijo que el que ha probado amor y literatura en un sólo ser ya no puede conformarse con menos. Posiblemente sucede lo mismo con la música y las otras artes. Cuando el amor es con un gran maestro, como en estos casos, se une a la muerte del amado y del colega la del maestro, y entonces son tres viudedades en una. No sé cómo fue la muerte de Alida, pero sobre la de Benet tuviste ocasión de saber ciertas estribaciones en aquella entrada fugaz de hace unos días. Cierto que el dolor es universal, pero hay gente a la que le toca un paquete más grande que a otros.
    Recuerdo que cuando murió, con treinta y seis años, mi hermano mayor, el llamado Joven Marías me llamó al cabo de un mes para proponerme un plan que rechacé. Le dije que no podía ( pues me llevaba todo el día llegar hasta la ducha, dada la tristeza opresora en que me vi inmersa )

    -¿ Y porqué no puedes salir a noséqué?
    -Porque estoy muy triste por la muerte de mi hermano
    -¡ Pero si ya hace un mes!-me respondió.

    Ese es uno de los que cargan con muy poco, por ejemplo.

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  3. Feliz Navidad Poeta!
    Que los Astros te sean propicios
    este dia.
    Que la musa este contigo.

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  4. Gracias, Anónimo, por tu felicitación tan temprana. Que también todo te bendiga a ti, por tus buenos deseos.

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