domingo, 11 de enero de 2015

UN FADO DE JOSÉ SARAMAGO



 ¿ Quem se dá quem se recusa 
Quem procura quem alcanza 
Quem defende quem acusa 
Quem se gasta quem descansa 
Quem faz nós quem nos desata 
Quem morre quem resucita 
Quem dá a  vida quem mata 
Quem duvida e acredita 
Quem afirma quem desdiz 
Quem se arrepende quem não 
Quem é feliz infeliz 
Quem é quem é coração?

Cuando descubrí este fado, quedé fascinada. Fue en mi casa de la Calle de Pontejos, en Madrid. Escuchaba el disco donde aparece  una y otra vez, y éste era uno de mis temas favoritos. De pronto, en uno de esos días, en la Puerta del Sol, me encontré con su autor. Lo conocía de una cena en Roma, cuando aún no se había casado con Pilar del Río, aunque ya estaba enamorado de ella. La reunión era en casa de un diplomático, y tras abandonar la mesa se formaron varios grupos en varias habitaciones. Yendo de acá para allá, fuí a dar a una sala donde sólo se encontraba Saramago. Vi que estaba sentado en un silloncito y que tenía lágrimas en los ojos. Sonaba una música que no era ésta.

-¿ Te pasa algo malo, José?-le pregunté.
-No, no. Lloro de amor.

Nunca, ni antes ni después, he visto a un hombre llorar de amor. De desdicha de amor sí, pero no de puro amor correspondido. José Saramago, como diría el poeta, el más corazonado de los hombres.

11 comentarios:

  1. La de veces que habré escuchado este fado, Blanca. Es maravilloso! Aunque Saramago declaró más de una vez que no le gustaba el fado.

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    1. Fenómenta: qué bien que coincidamos en este Fado. Y fíjate qué coincidencia, encontrármelo justo cuando lo escuchaba a diario. Recuerdo que se lo elogié muchísimo. Y luego mencionó ese encuentro en sus Memorias, pero no contó lo que le dije, porque era un hombre muy cabal. Lo cierto es que es una belleza esa interrogación continua. Besos mil. Y a ver si hablamos

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    2. Errata: Fenómena. Y bloguera de Guardia, porque lo acababa de instalar.

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  2. Reconcilia con la vida saber que hay (había) almas así.

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    1. Verdaderamente, era un hombre muy bueno. Buenísimo. Recto. Honesto a carta cabal. Y sutil.

      Cuando murió Torrente Ballester el estaba en Alemania, en la Selva Negra. Yo estaba con mi amiga Marisa, que era la que se quedaba más huérfana de todos los trescientos hijos, porque era la que estaba más ligada a él, al haberse quedado huérfana de madre muy pronto. Es la pequeña de los mayores. A la otra camada de Torrente les quedaba su madre, y además al ser un enjambre la pena era más llevadera.
      De pronto, ya en el cementerio, inesperadamente, apareció José, que había tenido que coger un montón de aviones y viajar muchísimas horas. Creo que día y medio. En un momento, vio toda la situación, se acercó directamente a Marisa y le pasó el brazo por el hombro con un aire tan paternal y protector que no lo olvidaré en la vida. Era como si de pronto hubiera aparecido su padre.
      Nos confortó muchísimo. ( A mí también, porque no sabía qué hacer por consolarla y porque yo también me quedaba huérfana de forma vicaria). Y todo el esfuerzo que tuvo que hacer para llegar...

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  3. Hola Blanca, me ha entusiasmado el fado de José Saramago. Conocía del autor su novela "Todos los nombres" que es de una poesía y belleza conmovedora, pero no conocía este fado que me ha gustado mucho.
    Como te dije quiero enviarte la biografía poética de Santa Teresa, te mando mi correo para que como me comentaste me mandes la dirección donde puedo enviártelo: pilaringalangarcia@gmail.com
    Me gustaría mucho que la leyeras y me dieras tu opinión.
    Un abrazo muy cariñoso.
    Pilar Galán

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  4. Es curioso eso que cuentas, Blanca, porque en este último tiempo me he sorprendido a mí misma en un estado parecido al del maestro sin saber identificar qué sentimiento me poseía. En mi caso, creo, no es amor a un hombre, es amor a un conjunto. A la vida, quizá. Y, en esas, no sé tampoco por qué, me siento mayor mientras me seco la cara.

    P.d. El mes que viene tengo la suerte de ir asistir a la ópera en Lisboa. Miedo me da inundarlo todo y que confundan el teatro con el Tajo.

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    1. Como es habitual en mí, no di a la pestañita de "responder"y lo hice más abajo.

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    2. Como es habitual en mí, no di a la pestañita de "responder"y lo hice más abajo.

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  5. Eso es un don, el Don de Lágrimas, María. Y es maravilloso, porque apaga todos los incendios interiores, purifica y renueva todo. Recuerdo un tiempo en que María Antonia Ortega vivía cerca de mí y me la encontraba en ese estado espiritual, emocional o como quieras llamarlo. Un día que salía a por el pan me la encontré absorta, mirando a un árbol, maravillada, y sin parar de llorar. Creo que fue cuando escribía El Espía de Dios.

    Yo también he llegado a ese estado a veces.

    Que escribas sería ideal.

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