jueves, 28 de mayo de 2015

AGUSTÍN TENA FOTOGRAFIADO POR SYLVIA POLAKOV










5 comentarios:

  1. Me gustaría poder enviarle algo y que lo leyera.
    ¿podría dejarme su correo?

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    1. José, no puedo dejarte mi correo aquí, como comprenderás. Además, no me dedico a la crítica poética y no podría decirte nada sobre tus poemas, la verdad

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  2. La verdad que no entiendo negar algo tan sencillo de dar. Esperaba que fuera igual de crítica que en la presentación de su blog. Si cambia de opinión le dejo mi correo: aristonietzsche@hotmail.com ¡acuérdese de usted! Y no olvide escuchar la bagatela op126 n3 de Gould.

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    1. No entiendo que no lo comprendas, la verdad. Dejar mi correo en un sitio público es lo último que se me ocurriría hacer. En ocasiones-en este mismo blog-he sufrido ataques de trolls. No me apetece que mi correo esté al alcance de cualquiera que se pase por aquí. Creo que la privacidad es algo a lo que tengo derecho.
      ¿Qué quieres decir con "igual de crítica que en la presentación de mi blog"?¿ Significa que opinas que soy autoindulgente y que esperas esa misma indulgencia para una posible lectura de tu texto?
      Gracias por hablarme de usted. Aunque no es algo que me plazca, lo entiendo como una muestra de respeto. Disculpa, por tanto, mi tuteo y entiéndelo como una muestra de confianza.
      Me ha gustado la paráfrasis de Alain Bosquet. Gracias por recordármela. Aunque a lo mejor te refieres al tiempo en que yo buscaba opiniones de los demás sobre mis textos, para saber si lo que había hecho era aceptable o desdeñable. Te diré una cosa: es un problema que continuo teniendo, y que aún padezco.
      En cuanto a dar opiniones críticas: cada vez me siento más remisa a ello, pues la cantidad ingente de libros de poesía mediocres que me he tenido que tragar como jurado de premios de poesía me ha convertido en una lectora muy poco inocente. Cuando recibo un texto me veo obligada o bien a mentir convencionales elogios o bien a decir muy a menudo amargas verdades que no me apetece pronunciar.
      Por otro lado, deduzco de tu correo que eres aristotélico y nietzschiano, en tanto que yo soy platónica y teísta, de modo que sería muy, muy difícil que pudiera saltar la diferencia ideológica para poder leer tu texto tal y como debe ser leído: sin ningún prejuicio sobre el fondo de la cuestión.
      En este momento, sólo leo narrativa. De poesía, exclusivamente a mis clásicos. Si lo que quieres enviarme es un relato, estoy dispuesta a leerlo y darte mi opinión sincera. En otro caso, mejor sería que te dirigieras a otro poeta menos desengañado del lenguaje poético y con la mente más predispuesta.

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  3. Los trolls son inofensivos y no podrán llevarse de usted nada que no fuera usted misma a dejarse en el olvido antes o después.
    Es como negarnos a coger el típico papel de propaganda que un extraño nos quisiera entregar por la calle. Se perdería usted la sorpresa de encontrar lo que ya no pensaba pudiera florecer.

    Pensaba poder enviarle algo, no para que me diera su opinión, sino para que usted mismo pudiera tenerla de mí, nada más. Cuando uno enseña algo lo que quiere en el fondo es que se le admire y se le reconozca, en un sentido claro de justicia. Por vergüenza no le pediría jamás a nadie su opinión sobre lo que soy.
    No quiero que diga nada sobre mis poemas, no espero ninguna indulgencia ni creo que sea autoindulgente. Tampoco creo que sea este el lugar para disculparme por algo cuya intención no tuve.
    Es verdad que el autor nunca sabe el verdadero valor de su obra.
    Sin embargo tiene muy claro el valor de todo lo que no es él.
    Y es en los demás donde de verdad se reconoce, porque les asombra.
    Ese cobijo que les da, es el sentido poético y moral que bastante mal anota.

    Desconozco por completo al señor Bosquet, pero me alegro de que hayamos llegado él y yo a un lugar común sin conocernos.
    No soy aristotélico ni nietzschano, en mi juventud los admiraba bastante más incluso
    que cuando he llegado a conocerlos (un poco). Si se sentaran los dos con Platón y usted, podrían leer los cuatro mis poemas y cada uno entender algo diferente y admirarlos. Tener prejuicios lleva mucho trabajo, es casi el sentido de una vida virtuosa.

    No tengo relatos, mis poemas se leen en un periquete.
    Pero puedo redactarlos, es usted algo divertida y no me importaría escribirlos. Pero no espere usted que escriba "El idiota", no tengo paciencia. Por eso me gusta la poesía.

    No se tome mal algunas frases que he puesto medio en broma.
    Mi correo sigue intacto.

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