domingo, 11 de octubre de 2015

CHRIS STEWARD


La otra noche conocí al escritor inglés Chris Stewart. Andaba haciendo un extraño bolo con un luthier belga llamado Daniel Bernaert, que construye guitarras españolas. Ambos fueron trotamundos irredentos hasta que fueron a parar a La Alpujarra, donde se instalaron, uno hace veinticinco años y el otro quince. Como llegué un poco tarde, no me enteré de que la cosa iba de la presentación del último libro de Stewart, que es el anti-Umbral y no" había ido allí a hablar de su libro" sino a animar el cotarro, cosa que ciertamente logró. Con gran soltura, le dió el protagonismo a Daniel, hombre dulce y  de una humildad franciscana, y lo hizo con un savoir faire que en mi opinión nace de otra humildad franciscana, la de Stewart, tal vez más grande aún por estar vestida de humor.

Conociendo como conozco a la fauna literaria, desde los grandes tiburones a los renacuajos de charca, me sorprendió, a toro pasado, su falta , por decirlo así, de torre-eburnismo y arrogancia, y también su sinceridad.

Dice El Corán que la sinceridad es un valor tal que convierte en oro todo cuanto toca, así que gracias a estos dos pájaros alpujarreños disfrutamos de una noche dorada, que terminó en petit comité a las cuatro de la mañana chez Ana, la lianta número uno de cualquier evento musical (aunque en este caso haya sido literario/musical) que suceda por aquí.

Como me gustaron ambos, ayer me hice con el primer libro de Stewart, "Entre limones"( y me tienta  comprarle una guitarra a Daniel, aunque sólo sea para mirarla)

En las pocas páginas que me faltan para ponerle fin no creo que guarde una bomba que me disuada de comprar sus obras completa.

Lo cierto es que no me puede gustar más.

Su escritura es sumamente amena: primera virtud capital. Y bella: segunda virtud. Y nada enfática: tercera virtud. Y a veces muy cómica: cuarta. Interesante:quinta. Y optimista. Y vital. Y ¿ por qué no decirlo?llena de la sabiduría del  que se conoce a sí mismo y no se atormenta con estupideces ni tortura a sus personajes con el pasteleo existencial al que la literatura de las últimas décadas es tan aficionada.

Vida en estado puro.

Gracias, Chris Stewart. No sólo por aguantar con paciencia mis ganas de hablar de literatura, sino por haberte tomado el trabajo de escribir algo que para los demás es pan, y naranjas, y vino y flores. Algo que nos alegra, nos divierte, nos encanta con un encantamiento benéfico y además nos alimenta.








miércoles, 7 de octubre de 2015

DOS POEMAS CON CIPRESES DE "LOS ARCHIVOS GRIEGOS"


A UN CIPRÉS DE LA ACRÓPOLIS

Verás, ciprés, hermano
de los lirios
me recuerdas a un hombre
que amé y murió
y que era como tú alto y oscuro.
Delgado como música de cuerda
también su alma era ática
ascendía en la noche
por la secreta escala
de sí mismo
buscándose
buscando el alto cielo
como tú.

TO SPITIS TIS LOGOTEJNÍAS


Hace ya mucho tiempo naufragaron los hombres
los hermanos de sangre dividieron sus viñas
y el agua del idioma ardió como una estrella
cuando la torre aquella se enfrentó contra el Dios.
Y entonces, desde entonces
como ángeles, como campanas
navegaron bajeles
contra Babel
con espadas calientes conquistaron palabras
llevando vida de una parte a otra
trasladando los sueños de los hombres.

Así somos nosotros, guerreros, marineros
escritores, traductores, poetas
como ángeles, como campanas
junto a la piel del cielo.

Igual que una paloma que ha volado a una higuera
una luna de mármol nos vigila.

Aquí está nuestra casa que roza las estrellas
como un barco en la noche
un velero de piedra hermano de los pinos patriarcas
y hay un rumor de hipálages y símiles
que se abren como pétalos, que se alzan
como cipreses
que galopan
como caballos entre los cipreses
y un resplandor de extrañas metáforas y cantos
que brilla en los pasillos.

Como flechas de un arquero sagrado
atraviesan vencejos los altos corredores
diciendo: ¡ Buena suerte!¡ Encontrad la palabra!
También, como nosotros
anidan en la luz.