lunes, 30 de abril de 2018

Ricardo Gonzalez, magistrado en ejercicio

Ricardo Gonzalez, magistrado en ejercicio, ha tenido a bien detallar su voto particular declarando inocentes a los lobos de la Manada mediante más de trescientos folios de considerandos.

Entre las perlas que dichas consideraciones y fundamentos de derecho han dejado para la Historia está la conclusión de que los hechos no eran constitutivos de delito sino naturales en un " ambiente de jolgorio".

Todo mi respeto para Su Ilustrisima, aunque es inevitable colegir de ello que el magistrado, de haber estado presente en aquel reducto ciego, con una sola puerta, en las entrañas de un edificio de Pamplona, viendo como cinco hombretones sometían a todo tipo de sevicias a una desdichada jovencita borracha, no habría movido un dedo para impedirlo ni habría avisado a la policía.
Porqué habría de hacerlo, si no se estaba cometiendo ningún delito?

Como sería desacato imaginar la hipótesis de si habría, en su juventud, estado dispuesto o no a participar en dicho jolgorio, me abstendré de plantearla. Lejos de mí incurrir en desacato. Ahí lo dejo.

Al no haberse negado la muchacha en ningún momento de forma verbal- extraño no considerar que es difícil decir algo cuando te introducen cinco penes seguidos en la boca-ni haber manifestado dolor- difícil quejarse en esa situación- el magistrado llega a la peregrina conclusión de que esa sumisión convierte estos hechos en algo no punible.

Como no se hace uso ningún arma ni de amenazas verbales, el señor Ricardo González y los otros dos magistrados que lo acompañan coligen que no hay intimidación.
La situación en que la Manada ha puesto a su merced a la jovencita, sus masas musculares, su tamaño, y la situación de absoluta indefensión de la niña no les parece intimidante.

En fin, Ilustrisima, no le deseo, de veras, que ni usted ni nadie de su familia se encuentren en esa situación de jolgorio no intimidante aunque fuera para disfrutar como locos.

Por cierto, me vienen a la mente las famosas violaciones colectivas que se produjeron una nochevieja en una plaza alemana. Imagino que los magistrados alemanes estudiaría, como Ricardo Gonzalez,  cada caso a fondo para averiguar si hubo negativa verbal en cada uno de los hechos o si algunos podían inscribirse como connaturales al jolgorio propio de las fechas.

Cuando estaba en el internado, con quince años, corría entre las internas una frase de Confucio: " Si la violación es inevitable, relajate y goza".

Es una máxima difícil de poner en práctica, aunque contiene una gran sabiduría.

 Traducido a lo que realmente puede hacer una mujer que no tenga el temple y autocontrol supremo para poder relajarse y gozar frente a una violación inevitable, sería: si la violación es inevitable, no te resistas para no sufrir daños y procura salir bien librada.

Y aquí, señor Ricardo Gonzalez, voy a dirigirle una pregunta personal:
Cree usted de veras que en las circunstancias que usted describe en su voto la negativa de esta jovencita para no tener relaciones sexuales con esos lupinos caballeros que la habían encerrado en ese reducto habría servido de algo? 
Cree usted de veras que si hubiera gritado " No" los de la Manada habrían respondido: " Ah, qué lástima. Creíamos que te parecía un planazo. Anda, vámonos"?

En resumidas cuentas, Ilustrisima, y lo digo sin ánimo de ofender: no es usted Confucio precisamente. Y la idea que tiene de las relaciones sexuales libres y consentidas es tan particular como su voto

2 comentarios:

  1. Gracias por escribir artículos como éste.

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  2. Deseémosle, al menos, queridísima Blanca, que una buena Medusa lo agarre y lo convierta en piedra, piedra yerta, fea, oscura. Se lo merece el señor magistrado, se lo merece.

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